¿ES EFECTIVA LA PSICOTERAPIA #ONLINE?

¿Puede la psicoterapia online realmente beneficiarme? ¿Es la psicoterapia presencial igual de efectiva? ¿Puede haber una comunicación auténtica si está la pantalla del ordenador? Estas son algunas de las preguntas que Carina plantea hoy cuando su hermano le ha recomendado pedir ayuda profesional porque está muy ansiosa tras quedarse sin trabajo como consecuencia de la actual crisis sanitaria. Tiene problemas de insomnio, un nudo en el estómago que le dificulta respirar y una mente que no puede dejar de preocuparse por la incertidumbre del futuro que le espera a partir de ahora.

Estas preguntas que plantea Carina son comprensibles porque el 100% de los servicios de psicoterapia han dejado de ser presenciales desde hace dos meses y se han trasladado a la modalidad online a través de Skype o Zoom. Aunque las sesiones presenciales están permitidas a partir del lunes 4 de mayo, no se siente cómoda saliendo de casa para ir a un centro de psicología debido a los riesgos de contagio que esto conlleva. Acaba de llamar a nuestro centro para solicitar más información sobre psicoterapia en línea, ya que le ha recomendado su hermano. En este artículo, detallo las respuestas a tus dudas:

La psicoterapia online permite gestionar la carga emocional, la soledad, los síntomas de ansiedad y/o depresión, las adicciones, la pérdida de un ser querido y los conflictos relacionales, entre otros, antes o después del confinamiento, potenciando la resiliencia de cada individuo.

  • ¿Es la psicoterapia online igual de efectiva?
  • Tiene la misma eficacia que la psicoterapia presencial dando el mismo protagonismo a la relación psicoterapéutica entre psicoterapeuta y paciente. Aunque no estemos en el mismo espacio, la información verbal y no verbal sigue presente porque, actualmente, las videollamadas nos permiten capturar casi todo lo que sucede frente a la pantalla de la tableta o del ordenador. Es posible aplicar cualquier técnica psicológica a través de la conexión digital introduciendo algún cambio en su metodología. Hacerlo en el entorno del propio hogar ofrece un espacio de seguridad e intimidad, excepto para aquellas personas que no se sientan protegidas actualmente en su domicilio y que sería recomendable realizarlo de forma presencial.
  • ¿Se mantiene la confidencialidad?
  • La psicoterapia online garantiza la confidencialidad y la protección de datos utilizando sistemas seguros que aseguran que la información no se filtra digitalmente. Continuamos protegiendo los datos personales mediante la firma del documento de protección de datos de nuestro centro y que enviamos por correo electrónico después de la primera entrevista.
  • ¿Cuáles son las ventajas de la psicoterapia en línea?
  • Una de las ventajas que ofrece la psicoterapia online es disponer de algún tiempo antes y después de la sesión que permita a la persona integrar las reflexiones, reflexiones y observaciones sin la prisa que supone el viaje al centro y las obligaciones diarias que le siguen. Una de las propuestas es tener a mano un diario de psicoterapia recogiendo los aprendizajes adquiridos e incluso hay personas que lo hacen durante la sesión para dejar huella en su crecimiento personal. Además, la psicoterapia online nos permite conectar con profesionales que viven fuera de nuestro territorio eligiendo el catalán o el castellano como lengua de preferencia a la hora de comunicarnos. La modalidad virtual rompe los límites geográficos acercándose a posibilidades que, hasta ahora, no estaban contempladas en las sesiones presenciales. Otra ventaja es que le permite compartir fácilmente recursos digitales a través del chat de la videollamada.
  • ¿Cuál es el mejor momento para hacerlo?
  • Ofrece horarios más flexibles en nuestra agenda para disponer del tiempo y espacio necesario para llevar a cabo adecuadamente la sesión online. Es importante hacer la sesión en un espacio en el hogar donde puedas estar solo y pedir que no te moleste durante la próxima hora. En caso de vivir en pareja y/o con niños, se puede aprovechar cualquiera de las franjas horarias donde se permite salir al aire libre para tener la privacidad suficiente para llevar a cabo la sesión.
  • ¿Cuándo se reanudarán las sesiones presenciales con normalidad?
  • Hay personas que han optado por suspender el proceso terapéutico hasta que vuelva la normalidad, el problema es que la normalidad esperada y deseada tardará en ser como entendíamos hasta ahora. Ofrecer una sesión de psicoterapia a 2 metros de distancia, llevar mascarilla y usar guantes sin posibilidad de contacto físico al abrir la puerta o cuando surge una emoción muy intensa, no es un escenario fácil de gestionar en el que las dos personas se sientan cómodas. Para aquellas personas que estén más grabes, que tienen problemas para llevar a cabo las sesiones online por las limitaciones en la convivencia familiar o por imposibilidad a nivel tecnológico, la sesión presencial siempre será la mejor opción. Poco a poco se reanudarán las sesiones de psicoterapia presencial en nuestro centro tomando todas las medidas de seguridad y protección necesarias para garantizar la salud de nuestros pacientes.

Si un tratamiento psicoterapéutico funciona presencialmente, también funciona virtualmente manteniendo su eficacia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada cinco personas sufrirá una enfermedad mental, el doble que en circunstancias normales. Si tomamos como referencia lo ocurrido en la última crisis económica de 2009, la depresión creció un 18%, un 8% de ansiedad y un 5% de trastornos por abuso de alcohol, según un estudio de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). Por esto, no atrasar el momento de pedir ayuda profesional es un elemento clave para reducir el impacto en la salud mental.

La intervención temprana es siempre la mejor decisión que Carina puede tomar en este momento, reduciendo la duración y los costes del tratamiento psicoterapéutico.

Carina le agradeció toda la información que le he proporcionado por teléfono e incluso aprecia mucho que el trabajo que hacemos se pueda hacer virtualmente en estos tiempos difíciles para ella. Antes de colgar la llamada, decidió que quiere intentarlo esta semana haciendo una primera visita. Una vez que lo haya vivido en primera persona, será más consciente de sus prejuicios y sospecha que muchas de estas dudas están más relacionadas con su miedo a pedir ayuda que con las barreras de la tecnología «siempre creo que puedo con todo y me cuesta aceptar esta sensación de impotencia«. Se sintió cómoda durante la llamada y se despidió más tranquila. 

Puede contactar con nosotros al hola@quantumpsicologia.com o llamando al 93.414.38.95. Para solicitar una primera visita con uno de nuestros profesionales del Centro Quantum. Ahora más que nunca #EstamosContigo

Daniel Borrell Giró, psicólogo sanitario, psicoterapeuta y formador del Centre Quantum danielborrell@quantumpsicologia.com

Instagram @danielborrellgiro

SABER DECIR ADIÓS

Perder a un ser querido es una situación que nos conecta con la tristeza como emoción primaria. También aparece cuando una pareja se separa, un cambio de residencia, el despido de un trabajo, el cierre de un negocio que no ha funcionado, la emancipación de los hijos, la salud perdida por la edad o el dolor, una amistad que se ha ido a vivir a otra ciudad, un aborto o una primera cita con la que no ha habido conexión a pesar de dos semanas hablando con el teléfono móvil. Todas estas experiencias comparten el denominador común de perder algo que se siente valioso.

“Si no quieres vivir un duelo, no establezcas relaciones” – Eric Fromm

La tristeza se asocia con una situación de pérdida. Cuando una persona pierde algo de valor, siente tristeza y esa emoción necesita ser escuchada. El consuelo es una forma de dar permiso a la expresión de tristeza. Sentir que alguien está cerca de ti, presente y de manera comprensiva es una forma de respetar lo que la tristeza te pide que hagas. Una de las consecuencias de no preparar un duelo es sufrir un duelo crónico que no llega a una conclusión satisfactoria o un duelo enmascarado a través de síntomas psicosomáticos que no es relacionan con la perdida. Algunas personas se sienten tan abrumadas por la pérdida que recurren a conductas de desadaptación como las adicciones al alcohol o al trabajo, los ataques de ansiedad o las conductas fóbicas.

En el caso de que exista una dificultad para manejar la emoción de la tristeza, ya sea por obstáculos para la conexión o por una reacción muy intensa en otras situaciones, es probable que la dinámica interna de esta persona sea la de no aceptar separaciones como parte de la naturaleza humana. Por eso, es interesante tomar conciencia de cómo me relaciono con la tristeza. Te sugiero que reflexiones sobre estas preguntas que se refieren al grado de conexión que experimentas con la emoción de la tristeza:

  • ¿Me permito momentos de tranquilidad estar solo?
  • ¿Me resisto a los cambios cuando aparecen?
  • ¿Le das la misma importancia a saludar que a decir adiós?
  • ¿Me despido de una persona que sé que no volveré a ver?
  • ¡Me siento más cómoda/o diciendo Hasta pronto que Adiós?
  • ¿Pospongo lo que tengo que hacer para no quedarme sin nada que hacer?
  • ¿Termino lo que empiezo o lo dejo a mitad de camino?
  • ¿Cuál es el sentido de las pérdidas experimentadas?
  • ¿Me doy permiso para llorar si lo necesito?
  • ¿Me enojo conmigo mismo cuando me siento triste?
  • ¿Necesito cambiar el tema cuando alguien está expresando tristeza?

Como comenta Alba Payas (2010), las respuestas de afrontamiento que cada persona tiene son intentos hemostáticos de manejar el dolor emocional y protegerse de la fragmentación. Por ello, hay que respetar las necesidades que cada persona tiene ya sea hablar de ello constantemente, trabajar duro, no mover ningún objeto relacionado con la pérdida durante un tiempo o incluso hablar con las cenizas. Desde la compasión, cabe recordar que cada persona hace lo que puede porque son reacciones naturales y comprensibles ante el dolor.

Desde el Mindfulness, buscamos tomar conciencia de lo que estoy sintiendo en las diferentes fases del duelo dando la bienvenida a la ira, la culpa, la tristeza, el miedo, la alegría, la soledad o la confusión. La práctica del Mindfulness es la herramienta que permite observar las emociones y su regulación. También nos permite observar las creencias y pensamientos que aparecen, el significado de la pérdida, los conflictos que quedan sin resolver por la pérdida y la naturaleza de aferrarse.

El duelo a través del Mindfulness implica identificar qué emoción estoy sintiendo y aceptarla sin juicio ni crítica, sin esperar a que sea diferente de lo que es y sin escapar de ella, aunque pueda resultar doloroso conectarse.

La investigación realizada confirma que este tipo de prácticas proporcionan:

  • Mayor conciencia de la muerte y la impermanencia
  • Claridad mental y equilibrio interior
  • Disminución de los estados mentales negativos
  • Liberación de pensamientos y emociones que generan sufrimiento
  • Mayor discriminación de uno mismo y del medio ambiente

La práctica del Mindfulness en un proceso de elaboración del duelo que acompaña a la persona en su forma de cicatrizar la herida integrando toda la red de sentimientos y emociones que surgen a lo largo de las diferentes etapas que tienen que pasar por su resolución. Permite a la persona vivirlo tal y como es respetando sus necesidades y sus mecanismos de defensa. Observar, atravesar, fluir, autoconocerse, aceptar, conectar con la autocompasión, perdonar y perdonarse e integrar son algunas de los mecanismos que facilitan una sana integración de la perdida en la vida de la persona. Además, es importante ser plenamente consciente de las sensaciones corporales porque permite la conexión entre el hemisferio izquierdo y el derecho del cerebro con el propio cuerpo.

Daniel Borrell Giró, psicólogo sanitario y colegiado núm. 12.866

¿CÓMO TE TRATAS CUANDO SUFRES?

«Cuando tu miedo toca el dolor de otra persona, se convierte en lástima

Cuando tu amor toca el dolor de otra persona, se convierte en compasión»

Esteban Levine

Carmen trabaja como ingeniera informática y ha creado su empresa junto a dos personas hace justamente cuatro años. En la última cena de este fin de semana con sus amistades del barrio, hablaron de sus luces y, sobre todo, de las sombras. Carmen ha reconocido que le resulta difícil dedicarse tiempo, ya que le dedica demasiado tiempo a su trabajo. A su lado, está Jofre que ha explicado que le resulta difícil aceptar sus propios errores y este malestar le dura más de lo que debería. Hannah que vive con Jofre acaba de leer un libro sobre asertividad porque tiene muchas dificultades para decir que no, explica que termina haciendo muchas tareas que no quiere hacer y termina agotada al final del día. Joan, que acaba de romper con Martí hace apenas un mes, añadió a la conversación que no le gusta llorar cuando está triste porque le hace sentir débil y vulnerable. Finalmente, María, quien escuchó atentamente sus valiosas y honestas contribuciones, les ha hablado sobre un concepto que ha aprendido en un curso que está haciendo mindfulness: LA AUTOCOMPASIÓN.  Nadie en el grupo había oído hablar de ella…

Para entender la autocompasión de la que María habla en su grupo, primero debes entender lo que es la compasión. El término compasión proviene del latín y griego patiri y paskein (sufrimiento) y de la raíz latina com (con) por lo que la compasión significa sufrir con otra persona. La compasión tiene dos aspectos: por un lado, la empatía que experimentas ante el sufrimiento de otra persona y, por otro, el deseo de aligerarlo sin hacerte responsable.

Por esta razón, la compasión tiene elementos de empatía, de amor entendido como el deseo de que los demás sean felices y de altruismo entendido como motivación para ayudar a los demás. El término bondad amorosa también se usa junto con la compasión. En los cursos que realizo de Mindfulness, muchas personas cuando escuchan esa palabra la relacionan automáticamente con el sentimiento de lástima. Por esto, debe aclararse que, a pesar de tener ciertas similitudes, la diferencia es que la lástima contiene un sentimiento de superioridad hacia la otra persona que está sufriendo; por otro lado, la compasión se experimenta de igual a igual. En 2009, miles de líderes religiosos redactaron la Carta de la Compasión en la que la definieron de la siguiente manera:

La compasión consiste en tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros mismos.

¿Qué tienen en común los y las protagonistas de la historia de este artículo? Es muy probable que necesiten potenciar la autocompasión para tomar conciencia de cómo se tratan a sí mismos frente a lo que no les gusta y hacerles sufrir, aunque identificarlo es un paso importante, valioso y necesario. La autocompasión nos permite darnos la misma serenidad, consuelo y afecto que enviamos a los demás cuando están pasando por una situación difícil, han cometido un error o se sienten perdidos. Difícilmente nos atreveríamos a tratar a los demás, como lo hacen muchas personas porque, de ser así, es muy probable que gran parte de las relaciones interpersonales se perdiesen. La autocompasión alivia nuestra incomodidad cuando hay acontecimientos que no podemos cambiar o cuando una persona lucha contra lo que siente que es lo que le pasa a Martí ante una pérdida o cuando una persona empieza a criticarse a sí misma creyéndose más responsable de lo que es por lo que ha pasado, como es probable que le pase a Jofre a la hora de gestionar los errores. Ante el sufrimiento, hay personas que se critican a sí mismas, se aíslan de los demás refugiándose en la comida o en el trabajo igual que le pasa a Carmen o también hay personas que se preguntan “¿Por qué me ha pasado esto?”. Tiene su relevancia porque habla de cómo nos cuidamos a nosotros mismos en la etapa adulta en la que ya no hay una persona que nos cuide, pues tenemos que aprender a hacerlo por nosotros mismos.

  • ¿Cómo te tratas cuando estás sufriendo?
  • ¿Reconoces esas actitudes internas que te causan sufrimiento?
  • ¿Cómo reaccionas ante las adversidades de la vida, ya sea por estrés, rechazo, dificultades económicas o soledad?
  • ¿Qué podrías hacer para relacionarte mejor con tu dolor?
  • ¿Tienes una actitud crítica ante tus errores?
  • ¿Te relacionas de la misma manera con el malestar de los demás?

Pon tu mano en tu corazón, escucha lo que dices y detente a reflexionar sobre estas preguntas para conocer cuidadosa y tranquilamente tus respuestas observando tus emociones, pensamientos, sensaciones físicas y/o recuerdos que aparecen dentro de ti cuando identificas la forma en que te relacionas con tu propio dolor.

¿Cómo te hace sentir al reconocer tus errores y límites? ¿Te das cuenta de que, si te tratas mejor, eso justamente te hace sentir más bienestar? Las personas autocompasivas cumplen mejor lo que se proponen, como hacer dieta, dejar de fumar o seguir el entrenamiento físico porque saben que es bueno para su salud y bienestar. También está relacionada con la reducción de la ansiedad, la depresión, el resentimiento y la ira al fomentar el bienestar, la satisfacción vital, la competencia, el optimismo y la conexión social. Por lo tanto, una persona autocompasiva sabe consolarse cuando falla, sabe animarse cuando lo necesita, crece gracias a sus errores y se compromete con sus logros. Los niños muy pequeños tienen un tipo de integridad basada en la autoaceptación expresándose libre y abiertamente; sin embargo, esto cambia más tarde el aprendizaje de no estar con uno mismo.

La investigación muestra que cuando una persona más se critica a sí misma, más difícil lo tiene para cambiar. La autocompasión es uno de los fundamentos del cambio.

Como nos dijo Carl Rogers (1961), la curiosa paradoja de la vida es que cuanto más me acepto como soy, entonces puedo cambiar. Por ello, quiero proponerte 5 acciones para mejorar tu autocompasión en diferentes aspectos de tu vida:

  1. Físico- ¿qué puedes hacer para cuidar mejor tu cuerpo? ¿Qué necesita tu cuerpo de ti? ¿Qué puede ayudar a calmarlo?
  2. Mental- ¿qué necesita tu mente para tener más armonía mental? ¿Qué pasaría si dejases de luchar?
  3. Emocional- ¿qué pasaría si te hicieras amigo de tus emociones?
  4. Relacional- ¿qué podrías hacer de manera diferente para dejar de aislarte?
  5. Espiritual- ¿qué te ayudaría a ser más fiel a tus valores?

Daniel Borrell, psicólogo y psicoterapeuta

Extraído del capítulo 5 sobre COMPASIÓN Y AUTOCOMPASIÓN del libro Simón, V. & Germer, C.K. (2011). Aprende a practicar midfulness. Barcelona: Ed. Sello.

LA INVESTIGACIÓN EN MINDFULNESS EN LA PSICOLOGÍA CLÍNICA

El crecimiento de la investigación y publicación científica en Mindfulness es exponencial, por lo que en 1990 aparecieron 5 publicaciones, y en 2015 ya son 674:

 

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Figura 1 Publicaciones y estudios sobre Mindfulness (1980-2015) (extraído del American Mindfulness Research Association).

 

Entre las principales evidencias de los efectos de las Intervenciones Basadas en Mindfulness, podemos destacar:

  • Estrés: Khoury en 2013, en un metaanálisis sobre intervenciones basadas en la atención plena, revisó un total de 209 estudios, concluyendo que las intervenciones basadas en Mindfulness son tratamientos efectivos para una variedad de problemas psicológicos, especialmente el estrés. También Khoury en otro metaanálisis sobre el programa Mindfulness-bassed stress reduction (MBSR), de un total de 29 estudios, se concluyó que el MBSR es moderadamente efectivo para reducir el estrés.


  • Trastornos del estado de ánimo: Klainin-Yobas, Cho y Creedy realizaron en 2012 un metaanálisis en el que se evaluó la eficacia de las intervenciones basadas en mindfulness en los síntomas depresivos en personas con patologías mentales, que incluyó 39 estudios. Se concluyó que las intervenciones basadas en mindfulness fueron efectivas para reducir los síntomas depresivos y se sugirió su uso junto con otros tratamientos. Teasdale, en 2000 y 2004, encontró que hay un mayor riesgo de recaída en pacientes con tres o más episodios depresivos, porque tienen rutinas depresivas conectadas a emociones negativas independientemente de factores externos. También tienen procesos de recaída fundamentalmente relacionados con factores internos, a diferencia de las personas con dos episodios depresivos, que tienen un patrón de recaída fundamentalmente relacionado con sucesos externos. Piet y Hougaard en un metaanálisis que evaluó la eficacia de la Terapia Cognitiva basada en Mindfulness (MBCT) en la prevención de la recaída de pacientes con depresión mayor recurrente, indican que la MBCT es efectiva en la prevención de recaídas en pacientes con depresión mayor recurrente, especialmente con tres episodios anteriores. La MBCT sería eficaz en la prevención de recaídas en pacientes recuperados con tres o más recaídas porque altera el patrón de pensamiento en un momento de riesgo de recaída. Williams, Alatiq y Crane realizaron un estudio preliminar que evaluó los efectos de la MBCT en el trastorno bipolar entre los episodios de funcionamiento. Este estudio sugiere un efecto positivo inmediato sobre síntomas ansiosos y depresivos, así como la ideación suicida en estos pacientes. Perich, en un estudio de seguimiento de 12 meses en 2013, comparó un grupo de pacientes con trastorno bipolar que recibieron MBCT y otro grupo que recibió solo medicamentos. No hubo una reducción significativa en los síntomas depresivos o maníacos, el número total de episodios o la gravedad de los síntomas dentro de los 12 meses posteriores al seguimiento, pero si hubo una disminución de la ansiedad en el grupo que recibió MBCT.


  • Trastornos de ansiedad: En un estudio realizado por Evans en 2008, se evaluaron a once pacientes con trastorno de ansiedad generalizada (TAG) que recibieron entrenamiento en MBCT. Los resultados obtenidos indicaron la reducción de los síntomas ansiosos y depresivos, por lo que los investigadores concluyeron que la MBCT es un tratamiento eficaz para la TAG. En otro estudio, Hoge en 2013 comparó a 39 pacientes con TAG que recibieron entrenamiento en MBSR y un grupo de control. Los resultados informaron de la reducción de la ansiedad en el grupo con MBSR, por lo que los autores concluyeron que MBSR puede ser beneficioso en la reducción de los síntomas de ansiedad en TAG, así como la reducción de la reactividad del estrés. Con respecto al trastorno de estrés postraumático (TEPT), una revisión realizada por Kim en 2013, sobre la práctica mente y el cuerpo (que incluyen prácticas de meditación), indican que estas prácticas mejoran los síntomas del TEPT, como los pensamientos intrusivos, la evitación y la hiperactivación. Polusny en 2009 evaluó dos grupos de veteranos de guerra, un grupo asignado a recibir MBSR y el otro grupo recibió terapia de grupo centrada en el presente. En ambos grupos hubo mejoría clínica en los síntomas del TEPT, pero en el grupo MBSR la mejoría fue más significativa.


  • Somatización: En una revisión sistemática realizada en 2013, para evaluar la eficacia de las intervenciones basadas en la atención plena, Lakha y Schofield encontraron que estas intervenciones disminuían el dolor, la ansiedad, la depresión y la gravedad de los síntomas asociados con la somatización y mejoraron la calidad de vida de los pacientes. Los autores concluyeron que las intervenciones basadas en mindfulness podrían ser útiles en el tratamiento de algunos aspectos del trastorno de somatización. Fjorback en 2013, en un estudio aleatorio con un año de seguimiento, evaluó a un total de 119 pacientes con somatización y síndromes somáticos funcionales como fibromialgia, colon irritable y síndrome de fatiga crónica. Fueron colocados aleatoriamente en dos grupos, uno recibió MBSR y MBCT, mientras que el otro recibió atención médica y breve terapia cognitivo-conductual. La mejoría se obtuvo al final del tratamiento para el grupo MBSR y MBCT y se mantuvo durante el año de seguimiento, pero el otro grupo no obtuvo ningún cambio al final del seguimiento.


  • Abuso de sustancias: Chiesa y Serretti en 2014 realizaron una revisión sistemática, que incluye 24 estudios, lo que indica que la evidencia actual sugiere que las intervenciones basadas en mindfulness pueden reducir la compulsión por el consumo de sustancias como el alcohol, cocaína, marihuana, anfetaminas, tabaco y opiáceos, en una medida significativamente mayor que los controles de listas de espera y los grupos de apoyo.


  • Trastornos de la alimentación: Kristeller creó en 1999 un programa llamado Mindfulness-based Eating Awareness Training (MB-EAT), un programa creado para tratar el trastorno por atracón y situaciones similares. El MB-EAT busca que el paciente cultive, a través de sesiones individuales y grupales, el mindfulness, la conciencia alimentaria, el equilibrio emocional y la autoaceptación. La evidencia actual significa que este programa disminuye el número de atracones, mejora el sentido de autocontrol y disminuye los síntomas depresivos.


  • Trastornos de personalidad: El uso del mindfulness en los trastornos de personalidad ha ocurrido casi exclusivamente en el contexto del tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad a través de la Terapia Dialéctico-comportamental (TCD). La TCD tiene más apoyo empírico en comparación con otras terapias para el tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad, reduciendo el número de intentos y pensamientos suicidas, el número de internamientos y visitas a los servicios de emergencias y el abandono de la terapia. También se observó que era útil en poblaciones con gran comorbilidad y abuso de substancias.


  • Dolor: Dos estudios controlados compararon la MBSR y la MBSR masajes asociados versus un control de la lista de espera y encontraron que estas intervenciones fueron más efectivas para reducir el dolor y la angustia psicológica que el tratamiento habitual. Además, ambas intervenciones proporcionaron un aumento significativo en la aceptación del dolor y la función física. Reiner, Tibi y Lipsitzen en 2013 realizaron una revisión de 16 estudios sobre intervenciones basadas en mindfulness en el dolor, encontrando que estas intervenciones disminuían la intensidad del dolor de los pacientes con un dolor crónico. 


  • Cáncer: Ledesma y Kumano evaluaron en 2009 los efectos de la MBSR en el estado de salud física y mental de varios pacientes con cáncer. Los resultados sugirieron que MBSR pueda mejorar el ajuste psicosocial en enfermos de cáncer. En 2012, Cramer realizó un metaanálisis para evaluar la eficacia del MBSR en pacientes con cáncer de mama. En comparación con las curas habituales, la MBSR fue superior a la disminución de la depresión y la ansiedad, pero a pesar de que los resultados no son generalizables. Por lo tanto, el mindfulness podría ser una importante intervención para mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer.


  • Enfermedad cerebrovascular: Una revisión sistemática hecha por Lawrence en 2013, para evaluar los beneficios de las intervenciones basadas en mindfulness en el ataque isquémico transitorio y el accidente cerebrovascular, encontró una tendencia positiva a favor de los beneficios de las intervenciones basadas en mindfulness en una serie de factores psicológicos, fisiológicos y psicosociales, como la ansiedad, la depresión, la presión arterial, la percepción de la salud y la calidad de vida. Otra revisión sistémica de Lazaridou, Philbrooky Tzika en 2013 evaluó la eficacia de la práctica de yoga y mindfulness para la rehabilitación de accidentes cerebrovasculares. Los estudios informaron resultados positivos, incluyendo mejoras en la cognición, el estado de ánimo, el equilibrio y la reducción del estrés. Por lo tanto, el yoga y el mindfulness podrían ser valiosas opciones de intervención autoadministradas para la rehabilitación del accidente cerebrovascular.

 

  • Otras aplicaciones: También se han encontrado resultados clínicos positivos de mindfulness en: hipertensión (disminución de los niveles de presión), esclerosis múltiple (mejora de la calidad de vida y salud mental), fibromialgia (disminución del dolor) y artritis reumatoide (reducción de molestias y depresión).

 

Soledad Calle Fernández

Psicóloga Col. Núm. 13.541

Codirectora del Postgrado en Mindfulness y Psicoterapia y del Máster en Intervenciones Basadas en Mindfulness de IL3-Universitat de Barcelona.

¿TIENES PROBLEMAS DE ANSIEDAD?

María se ha despertado esta semana una hora antes de que suene su despertador del móvil y ya no puede conciliar el sueño sin saber por qué. Naiala ahora baila swing los miércoles en su casal del pueblo gracias a un regalo de cumpleaños, pero comienza a sudar y experimenta una sensación de asfixia cada vez más intensa cuando le toca de pareja un niño que le gusta. Sarah ha sido diagnosticada con un segundo tumor en el pecho y se siente ansiosa cuando piensa que tiene que decírselo a su padre, ya que su madre murió de cáncer hace dos años. Enrique ha llegado a la consulta porque se encuentra de baja laboral por un ataque de ansiedad cuando se acercaba a pronunciar un discurso en inglés en el Mobile Congress del pasado martes.

María, Naiala, Sarah y Enrique han acudido a la consulta porque tienen síntomas de uno de los trastornos más prevalentes en nuestra sociedad actual, están sufriendo síntomas de ansiedad. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de ansiedad? La ansiedad humana es muy amplia y va desde las reacciones normales de miedo que ayudan a evitar un peligro claro y presente hasta el pánico incontrolable y la evitación inapropiada de personas, lugares y cosas en un esfuerzo por sentirse a salvo de todo mal. La sensación de miedo agudo y ansiedad de leve a moderada es omnipresente en la condición humana. Esto significa que un cierto nivel de ansiedad es bueno y necesario, como por ejemplo al hablar en público, hacer un examen o cuando hay una primera cita con una persona desconocida, otro aspecto es la intensidad de esta ansiedad que puede paralizar los mecanismos cognitivos, psicofisiológicos y emocionales. Sin embargo, cuando la ansiedad es injustificada, excesiva y persistente, o cuando interfiere en el día a día, se puede categorizar como un trastorno.

Los trastornos de ansiedad se suelen conceptualizar como miedo al miedo que produce altos niveles de angustia subjetiva, manifestación de síntomas somáticos y alteración de la vida cotidiana.

La preocupación se ha descrito como una activación persistente de la representación cognitiva de un/a mismo/a de la ansiedad, incluyendo pensamientos inquietantes, historias o imágenes de un posible peligro o amenaza. Cuando la amenaza excede la capacidad del individuo para escapar o lidiar con ella, puede ocurrir inmovilidad comportamental o hipervigilancia cognitiva, en un intento de dañar pasivamente el daño. Es como si un sistema de alarma para el hogar se activara con frecuencia a pesar de que no hubiera signos reales de intento de robo. Cada vez más estudios en humanos y animales indican que la activación repetida, exagerada o prolongada de la fisiología del estrés, además de la recuperación tardía de las respuestas biológicas en situaciones de estrés, puede contribuir al fracaso prematuro de los sistemas de órganos que pueden aumentar la susceptibilidad a enfermedades afectando directamente a la salud.

Cuando una persona tiene la atención centrada en los aspectos negativos de su propia experiencia, se siente preocupada por una posible desgracia futura o distorsiona la magnitud de un problema real a través de la catastrofización, es probable que esté sufriendo de problemas de ansiedad, ya que, en estas situaciones, la amenaza tiende a interpretarse de una manera no ajustada en ausencia de peligro real. 

Mientras que la percepción del miedo y la ansiedad se produce en el cerebro, la respuesta también se experimenta en el cuerpo.

La inducción del miedo y otras formas de efectividad negativa estimulan una amplia activación simpática que se origina en las rutas de la corteza cerebral y las estructuras subcorticales y que desciende a través del tronco encefálico, la médula espinal y los nervios simpáticos periféricos a los órganos de todo el cuerpo. Esto se traduce en síntomas somáticos como tensión muscular dolorosa, aceleración del pulso, presión arterial alta, arritmia cardíaca, dificultad para respirar y trastornos gastrointestinales. Dado que estas sensaciones internas son desagradables, la mente tiende a distraer la atención tratando de prevenir la ansiedad evitando personas, lugares, objetos, animales, etc.

Por eso, las prácticas de Mindfulness ofrecen una orientación donde la ansiedad es observada, se permite y se responde deliberadamente con franqueza, curiosidad y aceptación en lugar de evitarlo, ya que refuerza aún más el patrón angiogénico. Practicar Mindfulness aumenta la tolerancia a la ansiedad, interrumpiendo la evitación habitual y mejorando la autorregulación adaptativa y el funcionamiento saludable del cuerpo y la mente. Si quieres entrenar tu capacidad mindful, te recomiendo que entres en nuestro Canal de Youtube donde encontrarás prácticas enfocadas a la respiración, sensaciones corporales y emociones.

 

Daniel Borrell, psicólogo colegiado núm. 12.866

ECUANIMIDAD Y MINDFULNESS

“Si cierras los puños,

solo obtendrás un puñado de arena;

sí abres las manos,

toda la arena del desierto pasará a través de ellas.”

Dôgen Zenji”

La palabra ecuanimidad implica serenidad y justicia en todos los casos y para todos. También tiene que ver con el equilibrio, la calma, la cordura y el autocontrol.

Desde la perspectiva de Mindfulness es un estado mental, en el que no hay aferramiento o rechazo. En este estado mental no reaccionamos a un evento que se experimenta en el propio cuerpo.

El primer paso en la ecuanimidad es ser consciente de la experiencia

No se trata de evitar la experiencia, cuando la mente la juzga como «desagradable», ni de aferrarse a ella, cuando la mente la juzga como «agradable». Todo es transitorio y puedes observar los altibajos de pensamientos, emociones y estados de ánimo. Desde aquí, nuestra acción deja de guiarse por impulsos, intensidad emocional o pasión y se guía por un estado de tranquila observación de lo que está sucediendo.

Esta práctica es la que te permite experimentar la impermanencia, todo cambia en cada momento, cada respiración es diferente a la anterior, cada pensamiento o emoción pasa y se convierte en otro. En esta experiencia no hay ningún YO, solo etiquetas a las que se pega mi mente y que se convierten en fijaciones. Cualquier tipo de fijaciones no hacen más que marcar el campo limitado de nuestras ilusiones. Una mirada a nuestro pasado nos muestra claramente que, a lo largo de los años, hemos estado sujetos a cambios continuos: nuestro cuerpo físico está cambiando todo el tiempo, nuestras amistades y relaciones experimentan cambios de vez en cuando, nuestras aspiraciones y puntos de vista políticos o ideológicos, así como los de otros ámbitos de la vida social y cultural. En resumen, no podemos estar seguros de quién es realmente este «yo misma/o».

La ecuanimidad es la clave para liberarnos de la mente aferrada, dominada por el deseo; de la mente aversiva, dominada por el rechazo y la mente ilusoria, dominada por la confusión. Tal vez sea un día radiante, o haya un cielo de tormenta. Tal vez quieras la primera y rechaces la segunda, eso sería un ejemplo de aferramiento y aversión. La mente ilusoria es la que piensa que puede decidir el tiempo que hará.

La práctica equitativa consiste en fluir en cada momento con el cambio de vida.  No hay nada que conseguir, no hay nada que desear o rechazar, sino experimentar lo que es en cada momento.

En la práctica del Mindfulness, la persona está abierta a la experiencia presente sin reaccionar, observa sin intervenir ni modificar lo que es. Sentada en la almohada, o en la silla, centra su atención en la respiración y deja de atender a pensamientos o emociones, que deja ir, sin rechazarlos y sin quedar atrapada por ellos, en un doble movimiento de aceptación y desidentificación.

La ecuanimidad propone un trato compasivo con todos

Cuando pensamos en las diferentes personas, generalmente siempre las miramos en relación con nosotros mismos, tenemos una opinión formada sobre ellas y las medimos con nuestros criterios.

La práctica de la ecuanimidad es un poderoso antídoto contra nuestras opiniones acostumbradas y fijas sobre nuestra gente y los demás.

Es armonía mental, es libertad de la mente, un estado de equilibrio interior que no se ve afectado por éxitos o fracasos, ganancias o pérdidas, honor o deshonra, alabanza o críticas, placer o dolor. No hay ego que hacer crecer o defender. No hay individualidad desde la que posicionarse. Con calma, observamos la vida en armonía, sin que «lo que dirán» conduzca nuestro patrón de comportamiento. Es mantener el equilibrio en medio de los cambios en la vida. No dejarse guiar por el placer o el dolor. La persona ecuánime no persigue neuróticamente las sombras, sino que acepta con valentía cualquier situación tal como viene Es como una sólida roca bien clavada en la tierra, que no se conmueve ante viento o tormenta.

Soledad Calle Fernández

Psicóloga General Sanitaria

Col. Núm. 13.541

soledadcalle@quantumpsicologia.com

REGULACIÓN EMOCIONAL EN TIEMPOS DIFÍCILES

Desde hace unos meses se han producido varios eventos políticos y sociales de gran impacto en el país, como el atentado de Barcelona y del 1-O, y sigue existiendo un clima de tensión e incertidumbre que genera diferentes emociones en las personas, como la ira, el miedo, la ansiedad, la ansiedad, la tristeza y el desasosiego. Sobre esto escribió hace unos días mi compañero Esteve Planadecursach Soler, aquí está el enlace al artículo https://www.quantumpsicologia.com/efectes-psicologics-de-l1-o/

Si tenemos en cuenta que en la vida cotidiana a veces es difícil mantener el equilibrio emocional por diferentes razones.

Podemos entender que en tiempos de crisis social esto puede empeorar y convertirse en una situación de riesgo para la salud mental

Así encontramos sensaciones o emociones no adaptativas, es decir, que también pueden dificultar el bienestar de la propia persona al tener comportamientos reactivos, de impulso, que denotan una desproporción a la situación y que dificultan a su vez las interacciones personales. Es por eso por lo que actualmente es importante hacer un trabajo personal para mantener la regulación emocional. Pero ¿qué significa este concepto?

La regulación emocional que también se conoce como capacidad emocional se define como «la habilidad de las personas y el proceso deliberado que requiere esfuerzo para atender y percibir los sentimientos de manera adecuada y precisa, la capacidad de asimilarlos y comprenderlos adecuadamente y la habilidad para regular y modificar nuestro estado de ánimo o el de los demás voluntariamente» (Mayer, Caruso & Salovey, 2000; Cabell, Fernández-Berrocal, Ruiz & Extremera, 2006; Eisenberg & Spinrad, 2004; Kooler, 2009) (Ribero -Marulanda & Vargas Gutiérrez, 2013, pp. 498).

Esto significa que, para mantener la calma o la regulación emocional, se necesita una participación activa por parte de la persona, es una habilidad que permite el ajuste o la adaptación al contexto, y evita la reactividad cuando no es necesaria.

¿Cómo saber si estás desregulada/o?

Cuando esto sucede, pueden aparecer los siguientes síntomas de hiperactivación: aumento de las sensaciones como tensión muscular, aceleración del pulso, temblores, respiración entrelazada, imágenes intrusivas, reactividad emocional. hipervigilancia, dificultades para razonar, elevación de la presión sanguínea, entre otros.

La desregulación también puede manifestarse con signos de hipoactividad como: ausencia relativa o entumecimiento de las emociones, reducción de los movimientos físicos, amnesia, confusión, déficit de atención y dificultad para pensar y tomar decisiones. (Ogden, P. 2009)

Para aquellos que tienen dificultades para regular de forma habitual, las situaciones de crisis y/o convulsiones sociales pueden ser especialmente difíciles, en este momento las emociones se viven con mayor intensidad y pueden generar desequilibrio interno y, por lo tanto, desregulación emocional. Cuando las emociones desadaptativas se instalan, la salud de la persona y sus relaciones interpersonales peligran. En estos estados disminuye la atención, la capacidad de razonar, la empatía y aumenta la reactividad emocional y también puede aumentar emociones como la ira, tristeza, sensación de incertidumbre o ansiedad, u otros síntomas como insomnio, tensión muscular, dolores de cabeza, entre otros.

Parte del trabajo consciente para mantener la calma implica identificar las emociones, observarlas y decidir activamente si permanecer en este estado.

No sería adaptativo alimentar emociones desagradables, mirar constantemente las noticias en los diferentes medios de comunicación, hablar de la situación o pensar en todo lo que te genera incomodidad.

¿Qué debo hacer para mantener la regulación emocional?

  • Identificar si las sensaciones corporales aumentan o disminuyen causando molestias
  • Atender a estas sensaciones con el fin de modificarlas
  • Tomar conciencia de los pensamientos, si son negativos o pesimistas
  • Tomar una distancia de la situación o tema que causa incomodidad
  • Centrar la atención en una actividad agradable
  • Poner en práctica recursos como respiraciones diafragmáticas, técnicas de relajación o ejercicio físico que ayuden a conseguir un estado de calma
  • Practicar Mindfulness o atención plena

Bibliografía:

Gaggino,M. http://www.cienciapsicologica.org/pubs/notas/clinica/item/104-regulation-emotional.

Ogden, P. Minton, K. Pain, Clare. El trauma y el cuerpo. Un modelo sensoriomotriz de psicoterapia. Ed. Desclée de Brouwer, 2009.

Laura López Galarza

Psicóloga. Terapeuta EMDR.

EL TESORO DEL SILENCIO

“El inicio de la sabiduría es el silencio”

Pitágoras

Hay silencios de muchas clases, silencios cómplices, silencios de desprecio, silencios opresivos. También hay un silencio regenerador, que nos conecta con nosotros. De esto es de lo que quiero hablar en estas líneas, del silencio fértil de la conciencia, utilizando las palabras del poeta Paul Goodman.

En una investigación realizada en 2013, publicada en la revista Brain, Structure and Function, se utilizaron diferentes tipos de ruido y sonidos, registrando el efecto que el ruido y el silencio tenían sobre el cerebro de ratones. El silencio se estableció como una variable de control, pero los científicos descubrieron que los ratones expuestos a dos horas de silencio diario desarrollaron nuevas células en el hipocampo, un área del cerebro asociada con la memoria, la emoción y el aprendizaje. El investigador Imke Kirste dice que las células parecían convertirse en células funcionales: «Vimos que el silencio realmente estaba ayudando a las nuevas células a diferenciarse en neuronas e integrarse en el sistema» afirma la científica.

El silencio puede literalmente hacer que tu cerebro crezca

Cuando estamos en silencio, el cerebro está internalizando y evaluando la información. Ya en 2001, se observó un «modo predeterminado» de la función cerebral que mostró que incluso cuando el cerebro está «descansando» está procesando información. Cuando el cerebro no se distrae con el ruido o las tareas orientadas a objetivos, puede abrir un espacio para descubrir su lugar en el mundo interno y externo.

Por otro lado, se ha encontrado que el ruido puede tener un efecto físico pronunciado en nuestro cerebro causando altos niveles de hormonas del estrés. Las ondas acústicas llegan al cerebro como señales eléctricas a través del oído. El cuerpo reacciona a estas señales incluso si está dormido. Se cree que la amígdala, (ubicada en los lóbulos temporales del cerebro) que se asocia con la formación de memoria y emociones, se activa y esto provoca la liberación de hormonas del estrés.

Si vives en un ambiente ruidoso es probable que experimentes altos niveles de cortisol, que estresa el cerebro y esto afecta el aumento de enfermedades.

Un estudio publicado en la revista «Heart» incluso encontró que dos minutos de silencio pueden ser aún más relajantes que escuchar música «relajante».

El daño del ruido

Se ha demostrado que el ruido perjudica el desempeño de las tareas en el trabajo y en la escuela. También puede ser la causa de la disminución de la motivación y un aumento en los errores.

La OMS publicó un informe en 2011 que revelaba que 3.000 de las muertes ocurridas este año en Europa Occidental debido a enfermedades cardíacas tenían que ver con el ruido excesivo. En España, el 22% de la población está en riesgo debido a la carga de decibelios (más de 65 se considera peligroso), según la misma organización.

El cerebro puede restaurar sus recursos cognitivos finitos. Según la teoría de la restauración de la atención, cuando estamos en un ambiente con niveles más bajos de entrada sensorial, el cerebro puede «recuperar» algunas de sus capacidades cognitivas. En silencio, el cerebro es capaz de restaurar parte de lo que se ha «perdido» a través del ruido excesivo.

La práctica diaria de Mindfulness permite conectar con un espacio de silencio, un silencio para atender a lo que es en ese momento. En la Atención Plena, el silencio no es solo la ausencia de ruido externo, sino también la disminución de la charla interna, prestando atención a lo que sucede.

Soledad Calle Fernández

Psicóloga Col. Núm. 13.541

soledadcalle@quantumpsicologia.com

¿TE CAES BIEN?

Imagínate la escena en la que quedas para cenar con alguien muy especial para ti. Visualiza cómo reaccionarías si la persona con la que te encuentras tiene tu misma apariencia física, tiene los mismos gustos al vestirse, la misma mirada, una sonrisa similar y gesticula de la misma manera que tú. Imagínate que estás delante de una persona que se dice de la misma manera que tú, tiene la misma profesión y que siente, piensa y actúa de una manera muy similar a la tuya. Ponte en la situación de estar con una persona que es como tú, ¿cómo te sentirías? ¿Qué sensaciones te llegarían? En muchas ocasiones, determinamos lamentablemente si una persona de nuestro entorno nos cae bien o mal; pero…

¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? ¿Te gustas?

Esta pregunta nos conecta rápidamente con el grado de autoestima, ya que no es cierto que haya personas que no tengan autoestima. Todos/as tenemos autoestima, pero eso no significa que el nivel de autoestima sea el mismo para todos.  La autoestima es una pieza básica y central en el desarrollo óptimo de cualquier persona y, durante la adolescencia, puede ser una pieza difícil y, al mismo tiempo, esencial para encajar. Si tuviéramos que buscar una definición correcta, la autoestima no se trata solo en identificar nuestras propias cualidades positivas y negativas.

Una buena definición de autoestima es la aceptación de uno mismo

Para alcanzar la aceptación, es necesario seguir un camino que consta de tres elementos para lograr una buena autoestima:

  1. El autoconocimiento o, también conocido como autoconcepto, consiste en las percepciones, sentimientos, atribuciones e imágenes concernientes al propio individuo. El primer paso es conocerse porque, en muchas ocasiones, hay adolescentes que se juzgan a sí mismos sin saber realmente cómo son. Y eso no pasa solo en la adolescencia… Este autoconocimiento se basa en las relaciones con los demás y proviene de influencias con el entorno. La identidad del adolescente se modifica significativamente por los cambios físicos y psicológicos de la pubertad. Aquí os dejamos con este cortometraje de animación titulado ORMIE que explica todas las opciones que se plantean para lograr su reto.

2. La autovaloración es la valoración de las propias capacidades y logros, es decir, el valor que se da a lo que es propio. En esta segunda parte del camino aparecen elementos subjetivos donde una persona es capaz de ver más atributos positivos que negativos, más negativos que positivos o de forma equilibrada. El problema puede aparecer cuando una persona adolescente ve más de los aspectos negativos en lugar de los aspectos positivos. La crítica interna de la personalidad ayuda a distorsionar el propio autoconcepto, haciéndolo confuso, distorsionado y, sobre todo, poco objetivo. Por esta razón, la historia de El Buda de Oro nos recuerda que las personas podemos ocultar inconscientemente nuestro oro interior y el reto es precisamente sacarlo a la luz.

3. La autoaceptación es el tercer elemento del camino que muestra que se ha logrado una autovaloración saludable. Reconocer los propios errores, aceptar la crítica, disculparse o saber pedir son características de una persona que se acepta a sí misma. Cuando un adolescente no tiene un buen autoconcepto de sí mismo, tiene más dificultades para aceptarse a sí mismo y esto probablemente tendrá consecuencias en su entorno más cercano. En este vídeo basado en el cuento El cazo de Lorenzo (2010) escrito por Isabelle Carrier, aparece el personaje de Lorenzo que consigue integrar un aspecto de sí mismo que no ha sido capaz de aceptar hasta que una persona le ha dado una mano.

Aprovecho para desearte un camino hacia una buena autoestima llena de retos, obstáculos, oportunidades y dificultades con el objetivo de encontrar tu esencia y valorarte como algo único, especial e irrepetible lo que te hace la persona que eres.

Daniel Borrell Giró, psicólogo col. No. 12.866, terapeuta sexual y de pareja

MINDFULNESS Y PENSAMIENTO

Mi vida ha estado llena de desgracias,

la mayoría de los cuales nunca sucedieron

Miguel de Montaigne

 

Desde Descartes, en la filosofía moderna, la identidad se equipara con el pensamiento. Sartre, tres siglos después, se dio cuenta de que la conciencia que dice «existo» no es lo mismo que el pensamiento. Y en 1994, Antonio Damasio publicó el Error de Descartes, en la que cuestionaba la separación mente-cuerpo y daba evidencia de cómo las emociones y sensaciones están implicadas en acciones como la toma de decisiones.

Cuando somos conscientes de lo que estamos pensando, se hace evidente un tipo de conciencia que no es parte del pensamiento. Si no tuviéramos nada más que pensamientos no sabríamos que estamos pensando. ¿Quién observa el pensamiento? Una especie de conciencia contemplativa.

En Mindfulness podemos elegir diferentes objetos de atención: el pensamiento es uno de ellos

Una de las muchas prácticas de Atención Plena es observar los pensamientos como si fueran una película que se proyecta en nuestras mentes. Cuando observamos nuestros pensamientos, ¿qué sucede? Van y vienen, no son permanentes, se desvanecen como olas en la playa, y como el movimiento del mar, vuelve a formarse otro. ¿De dónde vienen estos pensamientos? ¿Soy yo el que piensa o es mi mente quien lo hace?

Sentada observo su mutabilidad, todo lo que tengo que hacer es observarlos y ver cómo suceden. No ignorarlos, porque sería contraproducente, los pensaría aún más. Y no desarrollarlos, no quedarme atascada. Solo eso, a ver cómo viene el pensamiento… y se va. Es tan simple y al mismo tiempo tan complicado. Cuando nos detenemos a observar un pensamiento, ¿qué sucede?

El sufrimiento que se origina con el propio pensamiento disminuye considerablemente si no nos identificamos con él: yo no soy ese pensamiento, este pensamiento es un producto de mi mente que mi conciencia contempla.

La práctica de Mindfulness permite esta desidentificación con el pensamiento. Como en muchas otras prácticas, la atención al pensamiento pronto será interrumpida por la distracción, nuestra mente irá a algún otro estímulo interno o externo, o se bronceará con el propio pensamiento. Esto no significa que «lo hacemos mal», sino que nuestra mente se divaga de una cosa a otra. Cuando nos damos cuenta de esta distracción, volvemos una y otra vez a la observación del pensamiento.

La mente no es algo separado del cuerpo

Puedo observar el tipo de pensamientos que aparecen: ¿son descriptivos? ¿Son imágenes? ¿Son recuerdos? ¿Son pensamientos para hacer planes? ¿Son juicios? ¿Son anticipaciones? ¿Son comparaciones?

¿Qué aparece en el contenido de los pensamientos que tu mente elabora? ¿Ideas, creencias, inquietudes? ¿Qué prevalece en tu pensamiento? ¿El deseo de experiencias agradables? ¿La evitación de experiencias desagradables?

De esta manera, podemos realizar la conexión de los pensamientos con las emociones y con las sensaciones físicas del cuerpo. ¿Cómo resuena este pensamiento en el cuerpo? ¿Qué sensaciones causa?

En muchos casos los pensamientos no están ligados a lo que estamos viviendo en su momento, son solo fantasías, pero la costumbre de identificarnos con el pensamiento nos hace confundirlos con la realidad, como si fueran un hecho indiscutible. Desapegarnos del pensamiento abre una nueva ventana que puede hacernos pensar mejor.

Soledad Calle Fernández

Psicóloga Col. Núm. 13.541

Tel. 639.366.105

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