¡LA FELICIDAD ESTÁ A TU ALCANCE!

¿Sabías que nuestro cerebro está preparado para detectar problemas, alertas y peligros? Esto explica por qué aquellos eventos que nuestra mente etiqueta como «positivos» o «agradables» pasan más desapercibidos que aquellos que son «negativos» o «desagradables». Seguramente, habrás experimentado que necesitas explicar a más personas cuando has tenido un conflicto de pareja, un robo o una angustia física; Por otro lado, cuando te han felicitado por un proyecto de trabajo, has cocinado un plato nuevo o te has reencontrado con alguna amistad en la calle, no se lo explicas a tanta gente. ¿Te diste cuenta de esa diferencia?

En este artículo, quiero contarte 3 ejercicios sencillos para estimular a tu cerebro para que estés un poco más feliz cada día. El secreto es que lo practiques.

1. SABOREAR

Elige una actividad cotidiana que, para ti, sea agradable. Puede ser oler el primer café del día, acariciar a tu gato, leer una novela, escuchar una canción en Spotify, observar un paisaje, acariciar tus manos o comer una ensalada de pasta. Sea lo que sea, lo que importa es que sea agradable para ti.  En muchos casos, nuestra mente está orientada hacia el HACER y esto hace que no prestemos atención a todos estos estímulos. Por lo tanto, cualquier experiencia agradable es una oportunidad para saborear activando la mente orientada en el SER.

Me concentro en la experiencia agradable, la saboreo al máximo y, cuando siento que es suficiente, la dejo ir.

Pasa algún tiempo conectándote con tus sentidos y estando presente en la experiencia. Es una práctica informal de Mindfulness que podemos hacer todos los días. Es importante que tampoco te aferres a la experiencia y sepas dejarla ir.

2. GRATITUD

Apreciar todo lo que la vida nos ofrece es una habilidad que podemos desarrollar y que está relacionada con la reducción de los síntomas de depresión, ansiedad y estrés. La investigación confirma que la gratitud mejora nuestro bienestar emocional y reduce el sesgo negativo al producir serotonina, que actúa en el cerebro al aumentar la felicidad. Existen estudios que confirman que es cardioprotector, dilata las arterias y reduce la presión arterial.

La gratitud es una práctica de sabiduría que diluye el sentimiento de separación con lo que nos rodea.

Antes de continuar leyendo este artículo, identifica 10 cosas que te hacen sentir agradecido. Puedes practicar esto identificando aspectos atemporales como el teclado del ordenador que me está permitiendo escribir estas palabras, la capacidad de escuchar una canción de Mishima o el aire que estoy inhalando ahora mismo.

Al mismo tiempo, combínalo con aspectos que hayas experimentado durante el último día, como una conversación muy nutritiva con un familiar, habiendo sido honesto ante una petición o permiso para tomar una pequeña siesta durante las horas de trabajo.

3. AUTOAPRECIO

¿Qué es lo que más te gusta de ti? ¿Qué habilidades tienes? Reconocer lo que te gusta de ti es una forma de conectarte con tu esencia. Todas las personas tienen unas cualidades muy bonitas que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas y, cuando se recuerdan, el rostro se pone rojo.

Darse permiso para identificar tus cualidades te conecta con tu propia luz.

Si quieres brillar, simplemente no ocultes tu belleza interna y externa y muéstrala a los demás. Amarse a sí mismo es una forma de conectarse con la humanidad compartida, es decir, la experiencia de vincularse con otras personas que también tienen cualidades maravillosas.

Recuerda que la forma de cultivar estas habilidades proviene de los errores, el sufrimiento y las figuras parentales imperfectas. Esto nos permite identificar lo que ha contribuido al desarrollo de estas cualidades. A pesar de que nuestras mentes separan lo que es positivo de lo que es negativo, este puente nos permite observar que no hay separación entre mis fortalezas y mis debilidades.

Ahora solo te falta poner en práctica estos 3 ejercicios que nos recuerdan que estar bien con nosotros está más cerca de lo que creemos, si sabemos hacerlo.

Daniel Borrell Giró, psicólogo sanitario y psicoterapeuta danielborrell@quantumpsicologia.com

IG @danielborrellgiro

5 RECURSOS PARA GESTIONAR EMOCIONES DIFÍCILES

¿Cómo te sientes? ¿Qué estás sintiendo en este momento? Investigar esta cuestión tan sabia te permite saber cómo te sientes y, sobre todo, lo que necesitas escapando del bien, mal o del ir tirando. Cada emoción nos invita a explorar el mundo que nos rodea, protegernos de los peligros, afrontar una pérdida o compartir las ganancias logradas. Tomar conciencia de la emoción que ha surgido dentro de mí me permite relacionarme conmigo mismo de una manera amable, bondadosa y sin esperar que sea diferente de lo que estoy experimentando.

Cualquier emoción que puedas estar sintiendo dura aproximadamente 90 segundos

Cuando una emoción se eleva, puede convertirse en una experiencia difícil de gestionar y puede exceder esa duración. Cuando lo que estoy escuchando es muy intenso y frecuente, se convierte en algo difícil. ¿Cuáles son las emociones difíciles? Cualquier emoción puede ser difícil. Lo que hemos descubierto es que, si dedicamos nuestra atención a las emociones difíciles sin hacer nada diferente, lo que sucede es que se intensifica y el dolor aumenta. Además, la experiencia puede llegar a ser traumática si no ponemos los recursos adecuados para calmar su intensidad. Por lo tanto, te hablaré en este artículo sobre cómo manejar esas emociones que se consideran difíciles a través de 5 sencillos pasos.

Puedes hacerlo de manera formal o informal para que puedas incorporarlo en cualquier momento de tu vida.

No es necesario pasar por todas estas fases, aunque es recomendable seguir este orden:

1- ETIQUETAR LA EMOCIÓN

Date permiso para recordar una situación de dificultad media o moderada que estés viviendo en este momento como un problema de salud, un conflicto de pareja o un aspecto de tu personalidad que no te guste. Vea la situación con las personas involucradas, imágenes, palabras y eventos. Luego, observa qué emociones surgen dentro de ti y nombra la emoción que es más significativa. Por ejemplo, la tristeza, el miedo, la confusión, la preocupación o la ira.

Una vez que lo hayas identificado, repite el nombre de la emoción como si estuvieras validando lo que podría estar sintiendo una amistad tuya «esto es tristeza» o «lo que siento es tristeza». Nombrar lo que estoy sintiendo en forma de con la palabra permite que el tamaño de la amígdala y la reactividad disminuyan. La primera fase que hay que superar es la resistencia que nos impide reconocer lo que estoy sintiendo.

2. IDENTIFICAR LA EMOCIÓN EN EL CUERPO

Una vez identificada la emoción que estoy sintiendo, la siguiente fase consiste en explorar con curiosidad la apertura de la conciencia a todo el cuerpo. Lo que busca este segundo paso es hacer un recorrido desde la cabeza hasta los pies deteniéndose por unos momentos en aquellas partes donde sientes tensión o incomodidad. Tomar conciencia de lo que su cuerpo es capaz de sentir ahora sin juzgar o esperar a que sea diferente de lo que es.

Elige un lugar específico en tu cuerpo donde sientas que esta emoción difícil se expresa con más fuerza y, mentalmente, inclinarte suavemente hacia este lugar sin hacer otra cosa que despertar tu curiosidad.

3. SUAVIZAR

Esta fase ayuda a tolerar lo que estoy sintiendo. Lo que propone es suavizar corporalmente esta zona del cuerpo que has identificado. Permite que los músculos se aflojen, como si estuvieran en agua caliente. Es importante recordar que el objetivo no es dejar de sentir lo que estás experimentando, sino relacionarte con la emoción difícil de una manera amorosa y curiosa. Puedes usar el sentido del tacto para sostener esta parte del proceso con tu mano que se encuentra donde quiera que sientas la incomodidad de una manera cálida y suave.

4. CÁLMATE

Cuando estamos experimentando una emoción difícil, lo que necesito es también poder calmar mi mente. Imagínese lo que le diría a un amigo si tuviera un problema similar. ¿Qué palabras le dirías? ¿Qué mensaje le enviarías ante su incomodidad? Entonces se trata de decirte a ti ese mismo mensaje con una voz compasiva. Puedes repetir mentalmente «calma… calma… calma…» de una manera reconfortante. En esta parte, lo que estamos haciendo es usar las emociones para sostener el sufrimiento, tal como lo hemos hecho con el cuerpo en la fase anterior.

5. PERMITIR

Si has llegado a este momento del proceso, es una buena señal porque demuestra que has empezado a aceptar lo que no tolerabas al principio. Ahora lo que estoy proponiendo es que permitas que la incomodidad esté aquí. Dale espacio abandonando cualquier necesidad de que desaparezca. Da la bienvenida a lo que estás experimentando al convertir el sufrimiento en un aliado de aceptación, tal como eres. La mente puede ayudarte a darte permiso entendiendo que las emociones son mensajeras y que están aquí contigo por alguna razón para descubrir.

Este proceso puede recordarte cuando te relacionas con alguien que te cae mal, lo mismo ocurre con las emociones difíciles

Este recurso autocompasivo ha sido extraído de la formación online MINDFUL SELF-COMPASION que he estado llevando a cabo en las últimas semanas. Deseo de todo corazón que sea útil tener una herramienta práctica para aprender a relacionarse de manera diferente con tus emociones.

Daniel Borrell Giró, psicólogo sanitario y psicoterapeuta

 Instagram @danielborrellgiro danielborrell@quantumpsicologia.com

¿ES EFECTIVA LA PSICOTERAPIA #ONLINE?

¿Puede la psicoterapia online realmente beneficiarme? ¿Es la psicoterapia presencial igual de efectiva? ¿Puede haber una comunicación auténtica si está la pantalla del ordenador? Estas son algunas de las preguntas que Carina plantea hoy cuando su hermano le ha recomendado pedir ayuda profesional porque está muy ansiosa tras quedarse sin trabajo como consecuencia de la actual crisis sanitaria. Tiene problemas de insomnio, un nudo en el estómago que le dificulta respirar y una mente que no puede dejar de preocuparse por la incertidumbre del futuro que le espera a partir de ahora.

Estas preguntas que plantea Carina son comprensibles porque el 100% de los servicios de psicoterapia han dejado de ser presenciales desde hace dos meses y se han trasladado a la modalidad online a través de Skype o Zoom. Aunque las sesiones presenciales están permitidas a partir del lunes 4 de mayo, no se siente cómoda saliendo de casa para ir a un centro de psicología debido a los riesgos de contagio que esto conlleva. Acaba de llamar a nuestro centro para solicitar más información sobre psicoterapia en línea, ya que le ha recomendado su hermano. En este artículo, detallo las respuestas a tus dudas:

La psicoterapia online permite gestionar la carga emocional, la soledad, los síntomas de ansiedad y/o depresión, las adicciones, la pérdida de un ser querido y los conflictos relacionales, entre otros, antes o después del confinamiento, potenciando la resiliencia de cada individuo.

  • ¿Es la psicoterapia online igual de efectiva?
  • Tiene la misma eficacia que la psicoterapia presencial dando el mismo protagonismo a la relación psicoterapéutica entre psicoterapeuta y paciente. Aunque no estemos en el mismo espacio, la información verbal y no verbal sigue presente porque, actualmente, las videollamadas nos permiten capturar casi todo lo que sucede frente a la pantalla de la tableta o del ordenador. Es posible aplicar cualquier técnica psicológica a través de la conexión digital introduciendo algún cambio en su metodología. Hacerlo en el entorno del propio hogar ofrece un espacio de seguridad e intimidad, excepto para aquellas personas que no se sientan protegidas actualmente en su domicilio y que sería recomendable realizarlo de forma presencial.
  • ¿Se mantiene la confidencialidad?
  • La psicoterapia online garantiza la confidencialidad y la protección de datos utilizando sistemas seguros que aseguran que la información no se filtra digitalmente. Continuamos protegiendo los datos personales mediante la firma del documento de protección de datos de nuestro centro y que enviamos por correo electrónico después de la primera entrevista.
  • ¿Cuáles son las ventajas de la psicoterapia en línea?
  • Una de las ventajas que ofrece la psicoterapia online es disponer de algún tiempo antes y después de la sesión que permita a la persona integrar las reflexiones, reflexiones y observaciones sin la prisa que supone el viaje al centro y las obligaciones diarias que le siguen. Una de las propuestas es tener a mano un diario de psicoterapia recogiendo los aprendizajes adquiridos e incluso hay personas que lo hacen durante la sesión para dejar huella en su crecimiento personal. Además, la psicoterapia online nos permite conectar con profesionales que viven fuera de nuestro territorio eligiendo el catalán o el castellano como lengua de preferencia a la hora de comunicarnos. La modalidad virtual rompe los límites geográficos acercándose a posibilidades que, hasta ahora, no estaban contempladas en las sesiones presenciales. Otra ventaja es que le permite compartir fácilmente recursos digitales a través del chat de la videollamada.
  • ¿Cuál es el mejor momento para hacerlo?
  • Ofrece horarios más flexibles en nuestra agenda para disponer del tiempo y espacio necesario para llevar a cabo adecuadamente la sesión online. Es importante hacer la sesión en un espacio en el hogar donde puedas estar solo y pedir que no te moleste durante la próxima hora. En caso de vivir en pareja y/o con niños, se puede aprovechar cualquiera de las franjas horarias donde se permite salir al aire libre para tener la privacidad suficiente para llevar a cabo la sesión.
  • ¿Cuándo se reanudarán las sesiones presenciales con normalidad?
  • Hay personas que han optado por suspender el proceso terapéutico hasta que vuelva la normalidad, el problema es que la normalidad esperada y deseada tardará en ser como entendíamos hasta ahora. Ofrecer una sesión de psicoterapia a 2 metros de distancia, llevar mascarilla y usar guantes sin posibilidad de contacto físico al abrir la puerta o cuando surge una emoción muy intensa, no es un escenario fácil de gestionar en el que las dos personas se sientan cómodas. Para aquellas personas que estén más grabes, que tienen problemas para llevar a cabo las sesiones online por las limitaciones en la convivencia familiar o por imposibilidad a nivel tecnológico, la sesión presencial siempre será la mejor opción. Poco a poco se reanudarán las sesiones de psicoterapia presencial en nuestro centro tomando todas las medidas de seguridad y protección necesarias para garantizar la salud de nuestros pacientes.

Si un tratamiento psicoterapéutico funciona presencialmente, también funciona virtualmente manteniendo su eficacia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada cinco personas sufrirá una enfermedad mental, el doble que en circunstancias normales. Si tomamos como referencia lo ocurrido en la última crisis económica de 2009, la depresión creció un 18%, un 8% de ansiedad y un 5% de trastornos por abuso de alcohol, según un estudio de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). Por esto, no atrasar el momento de pedir ayuda profesional es un elemento clave para reducir el impacto en la salud mental.

La intervención temprana es siempre la mejor decisión que Carina puede tomar en este momento, reduciendo la duración y los costes del tratamiento psicoterapéutico.

Carina le agradeció toda la información que le he proporcionado por teléfono e incluso aprecia mucho que el trabajo que hacemos se pueda hacer virtualmente en estos tiempos difíciles para ella. Antes de colgar la llamada, decidió que quiere intentarlo esta semana haciendo una primera visita. Una vez que lo haya vivido en primera persona, será más consciente de sus prejuicios y sospecha que muchas de estas dudas están más relacionadas con su miedo a pedir ayuda que con las barreras de la tecnología «siempre creo que puedo con todo y me cuesta aceptar esta sensación de impotencia«. Se sintió cómoda durante la llamada y se despidió más tranquila. 

Puede contactar con nosotros al hola@quantumpsicologia.com o llamando al 93.414.38.95. Para solicitar una primera visita con uno de nuestros profesionales del Centro Quantum. Ahora más que nunca #EstamosContigo

Daniel Borrell Giró, psicólogo sanitario, psicoterapeuta y formador del Centre Quantum danielborrell@quantumpsicologia.com

Instagram @danielborrellgiro

SABER DECIR ADIÓS

Perder a un ser querido es una situación que nos conecta con la tristeza como emoción primaria. También aparece cuando una pareja se separa, un cambio de residencia, el despido de un trabajo, el cierre de un negocio que no ha funcionado, la emancipación de los hijos, la salud perdida por la edad o el dolor, una amistad que se ha ido a vivir a otra ciudad, un aborto o una primera cita con la que no ha habido conexión a pesar de dos semanas hablando con el teléfono móvil. Todas estas experiencias comparten el denominador común de perder algo que se siente valioso.

“Si no quieres vivir un duelo, no establezcas relaciones” – Eric Fromm

La tristeza se asocia con una situación de pérdida. Cuando una persona pierde algo de valor, siente tristeza y esa emoción necesita ser escuchada. El consuelo es una forma de dar permiso a la expresión de tristeza. Sentir que alguien está cerca de ti, presente y de manera comprensiva es una forma de respetar lo que la tristeza te pide que hagas. Una de las consecuencias de no preparar un duelo es sufrir un duelo crónico que no llega a una conclusión satisfactoria o un duelo enmascarado a través de síntomas psicosomáticos que no es relacionan con la perdida. Algunas personas se sienten tan abrumadas por la pérdida que recurren a conductas de desadaptación como las adicciones al alcohol o al trabajo, los ataques de ansiedad o las conductas fóbicas.

En el caso de que exista una dificultad para manejar la emoción de la tristeza, ya sea por obstáculos para la conexión o por una reacción muy intensa en otras situaciones, es probable que la dinámica interna de esta persona sea la de no aceptar separaciones como parte de la naturaleza humana. Por eso, es interesante tomar conciencia de cómo me relaciono con la tristeza. Te sugiero que reflexiones sobre estas preguntas que se refieren al grado de conexión que experimentas con la emoción de la tristeza:

  • ¿Me permito momentos de tranquilidad estar solo?
  • ¿Me resisto a los cambios cuando aparecen?
  • ¿Le das la misma importancia a saludar que a decir adiós?
  • ¿Me despido de una persona que sé que no volveré a ver?
  • ¡Me siento más cómoda/o diciendo Hasta pronto que Adiós?
  • ¿Pospongo lo que tengo que hacer para no quedarme sin nada que hacer?
  • ¿Termino lo que empiezo o lo dejo a mitad de camino?
  • ¿Cuál es el sentido de las pérdidas experimentadas?
  • ¿Me doy permiso para llorar si lo necesito?
  • ¿Me enojo conmigo mismo cuando me siento triste?
  • ¿Necesito cambiar el tema cuando alguien está expresando tristeza?

Como comenta Alba Payas (2010), las respuestas de afrontamiento que cada persona tiene son intentos hemostáticos de manejar el dolor emocional y protegerse de la fragmentación. Por ello, hay que respetar las necesidades que cada persona tiene ya sea hablar de ello constantemente, trabajar duro, no mover ningún objeto relacionado con la pérdida durante un tiempo o incluso hablar con las cenizas. Desde la compasión, cabe recordar que cada persona hace lo que puede porque son reacciones naturales y comprensibles ante el dolor.

Desde el Mindfulness, buscamos tomar conciencia de lo que estoy sintiendo en las diferentes fases del duelo dando la bienvenida a la ira, la culpa, la tristeza, el miedo, la alegría, la soledad o la confusión. La práctica del Mindfulness es la herramienta que permite observar las emociones y su regulación. También nos permite observar las creencias y pensamientos que aparecen, el significado de la pérdida, los conflictos que quedan sin resolver por la pérdida y la naturaleza de aferrarse.

El duelo a través del Mindfulness implica identificar qué emoción estoy sintiendo y aceptarla sin juicio ni crítica, sin esperar a que sea diferente de lo que es y sin escapar de ella, aunque pueda resultar doloroso conectarse.

La investigación realizada confirma que este tipo de prácticas proporcionan:

  • Mayor conciencia de la muerte y la impermanencia
  • Claridad mental y equilibrio interior
  • Disminución de los estados mentales negativos
  • Liberación de pensamientos y emociones que generan sufrimiento
  • Mayor discriminación de uno mismo y del medio ambiente

La práctica del Mindfulness en un proceso de elaboración del duelo que acompaña a la persona en su forma de cicatrizar la herida integrando toda la red de sentimientos y emociones que surgen a lo largo de las diferentes etapas que tienen que pasar por su resolución. Permite a la persona vivirlo tal y como es respetando sus necesidades y sus mecanismos de defensa. Observar, atravesar, fluir, autoconocerse, aceptar, conectar con la autocompasión, perdonar y perdonarse e integrar son algunas de los mecanismos que facilitan una sana integración de la perdida en la vida de la persona. Además, es importante ser plenamente consciente de las sensaciones corporales porque permite la conexión entre el hemisferio izquierdo y el derecho del cerebro con el propio cuerpo.

Daniel Borrell Giró, psicólogo sanitario y colegiado núm. 12.866

¿TIENES PROBLEMAS DE ANSIEDAD?

María se ha despertado esta semana una hora antes de que suene su despertador del móvil y ya no puede conciliar el sueño sin saber por qué. Naiala ahora baila swing los miércoles en su casal del pueblo gracias a un regalo de cumpleaños, pero comienza a sudar y experimenta una sensación de asfixia cada vez más intensa cuando le toca de pareja un niño que le gusta. Sarah ha sido diagnosticada con un segundo tumor en el pecho y se siente ansiosa cuando piensa que tiene que decírselo a su padre, ya que su madre murió de cáncer hace dos años. Enrique ha llegado a la consulta porque se encuentra de baja laboral por un ataque de ansiedad cuando se acercaba a pronunciar un discurso en inglés en el Mobile Congress del pasado martes.

María, Naiala, Sarah y Enrique han acudido a la consulta porque tienen síntomas de uno de los trastornos más prevalentes en nuestra sociedad actual, están sufriendo síntomas de ansiedad. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de ansiedad? La ansiedad humana es muy amplia y va desde las reacciones normales de miedo que ayudan a evitar un peligro claro y presente hasta el pánico incontrolable y la evitación inapropiada de personas, lugares y cosas en un esfuerzo por sentirse a salvo de todo mal. La sensación de miedo agudo y ansiedad de leve a moderada es omnipresente en la condición humana. Esto significa que un cierto nivel de ansiedad es bueno y necesario, como por ejemplo al hablar en público, hacer un examen o cuando hay una primera cita con una persona desconocida, otro aspecto es la intensidad de esta ansiedad que puede paralizar los mecanismos cognitivos, psicofisiológicos y emocionales. Sin embargo, cuando la ansiedad es injustificada, excesiva y persistente, o cuando interfiere en el día a día, se puede categorizar como un trastorno.

Los trastornos de ansiedad se suelen conceptualizar como miedo al miedo que produce altos niveles de angustia subjetiva, manifestación de síntomas somáticos y alteración de la vida cotidiana.

La preocupación se ha descrito como una activación persistente de la representación cognitiva de un/a mismo/a de la ansiedad, incluyendo pensamientos inquietantes, historias o imágenes de un posible peligro o amenaza. Cuando la amenaza excede la capacidad del individuo para escapar o lidiar con ella, puede ocurrir inmovilidad comportamental o hipervigilancia cognitiva, en un intento de dañar pasivamente el daño. Es como si un sistema de alarma para el hogar se activara con frecuencia a pesar de que no hubiera signos reales de intento de robo. Cada vez más estudios en humanos y animales indican que la activación repetida, exagerada o prolongada de la fisiología del estrés, además de la recuperación tardía de las respuestas biológicas en situaciones de estrés, puede contribuir al fracaso prematuro de los sistemas de órganos que pueden aumentar la susceptibilidad a enfermedades afectando directamente a la salud.

Cuando una persona tiene la atención centrada en los aspectos negativos de su propia experiencia, se siente preocupada por una posible desgracia futura o distorsiona la magnitud de un problema real a través de la catastrofización, es probable que esté sufriendo de problemas de ansiedad, ya que, en estas situaciones, la amenaza tiende a interpretarse de una manera no ajustada en ausencia de peligro real. 

Mientras que la percepción del miedo y la ansiedad se produce en el cerebro, la respuesta también se experimenta en el cuerpo.

La inducción del miedo y otras formas de efectividad negativa estimulan una amplia activación simpática que se origina en las rutas de la corteza cerebral y las estructuras subcorticales y que desciende a través del tronco encefálico, la médula espinal y los nervios simpáticos periféricos a los órganos de todo el cuerpo. Esto se traduce en síntomas somáticos como tensión muscular dolorosa, aceleración del pulso, presión arterial alta, arritmia cardíaca, dificultad para respirar y trastornos gastrointestinales. Dado que estas sensaciones internas son desagradables, la mente tiende a distraer la atención tratando de prevenir la ansiedad evitando personas, lugares, objetos, animales, etc.

Por eso, las prácticas de Mindfulness ofrecen una orientación donde la ansiedad es observada, se permite y se responde deliberadamente con franqueza, curiosidad y aceptación en lugar de evitarlo, ya que refuerza aún más el patrón angiogénico. Practicar Mindfulness aumenta la tolerancia a la ansiedad, interrumpiendo la evitación habitual y mejorando la autorregulación adaptativa y el funcionamiento saludable del cuerpo y la mente. Si quieres entrenar tu capacidad mindful, te recomiendo que entres en nuestro Canal de Youtube donde encontrarás prácticas enfocadas a la respiración, sensaciones corporales y emociones.

 

Daniel Borrell, psicólogo colegiado núm. 12.866

LA COMPASIÓN COMO ESTADO MENTAL

«Todo acto perceptivo es un acto creativo»

Edelman

Podemos colocarnos intencionalmente en una inmensa gama de estado mental, emociones. Podemos decidir si contribuimos a fomentar el miedo, el resentimiento o el odio con clichés y prejuicios típicos.

¿Desde qué estado mental te paras frente al mundo?

Podemos dejar que otros nos contagien con su estado mental o podemos centrarnos en uno en el que queremos estar, incluso por unos momentos.

Creo que en este momento -con tantas personas interesadas en promover el odio y el miedo- es necesario y urgente desarrollar nuestra compasión. Tal vez algunas personas que lean estas palabras les suenen mal y en sus cabezas empiecen a disparar juicios y críticas. Pero la compasión es un producto avanzado de nuestra especie, que nos ayuda a sobrevivir. Implica al menos tres movimientos: el primero es que identifico la emoción – la mía y / o la de los demás. El segundo es que entiendo de dónde surge esta emoción, entiendo la narrativa -la historia que me cuento a mí mismo o que me cuentan, que ya sabéis que no es lo mismo que estar de acuerdo o compartir ficción- y el tercer movimiento es la realización de alguna acción para reducir el sufrimiento –el mío o el de los demás–.

Etimológicamente, en la palabra compasión encontramos un doble origen semántico. Por un lado, proviene del latín cum-passio, y aludiría al sufrimiento compartido con otro. De esta manera, com-passion sería acompañar al otro en su drama interior sería necesario completar esta definición inicial señalando que la compasión es la participación en el sufrimiento del otro, y diferente de este mismo sufrimiento, ya que la compasión no es sinónimo de identificación del estado de ánimo con la persona que sufre, sino que implica la movilización activa de todos los recursos, con el fin de transformar esta dolorosa situación tanto como sea posible.

¿Quién está a cargo de tu vida, de tu miedo o de ti?

¿Quién gobierna tus actos, tu enojo o tú? ¿O tus celos, o tu envidia, o impaciencia o cualquier otro estado mental?

Todos tenemos estas experiencias, sentimos estas cosas, pero podemos elegir no reaccionar ante ellas, tenemos un espacio de libertad para decidir desde dónde quiero relacionarme con el mundo.

El desarrollo de la compasión comienza con el buen trato hacia nuestro ser, con una dosis de bondad y cordialidad, entendiendo lo que nos pasa, contándonos una historia comprensiva, con poca persecución, con paciencia, abriéndonos a las experiencias, sin forzar, sin exigir, con sentido del humor.

Desde este lugar podemos ser capaces de acoger todo en nosotros, y contemplar nuestra sombra.

Ser conscientes de nuestro estado mental es el primer paso para transformarlo. La observación y descripción de su contenido es lo que nos permite no reaccionar impulsivamente, sino elegir el comportamiento más adaptativo en el evento que experimentamos. Es la conciencia de la mente que contempla la mente. La atención se asocia con la experiencia subjetiva de «caer en la cuenta» o «darse cuenta», es decir, la conciencia del estímulo. Es a partir de aquí que podemos reducir la impulsividad, típica de las emociones intensas y pasar a un proceso de toma de decisiones, para elegir el comportamiento más conveniente en el momento.

Soledad Calle Fernández

Psicóloga Col. Núm. 13.541

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