¡QUÉ PARANOIA!

¿Quién no ha usado nunca esta expresión?

Muchas veces la usamos para referirnos a algún pensamiento o idea extraña, ya sea que nos viene a la cabeza o que alguien nos explica.

Por supuesto que cuando usamos coloquialmente este término, muchas veces medio en broma, nos referimos a que algo no encaja con la realidad. Pero, por otro lado, hay personas que sí se toman seriamente alguna de estas ideas extrañas sin darse cuenta que son distorsiones de la realidad. Estas personas, sin sufrir ningún tipo de trastorno, es decir, sin que sean verdaderos paranoicos, tienen alguna tendencia a ver las cosas de una manera poco realista.

Podemos estar haciendo referencia a aquellas personas que sin mostrar evidentes rasgos de paranoia, son personas con las que resulta muy difícil hacer aceptar cualquier sugerencia, que muestran gran dificultad a la autocrítica y que también son muy impermeables a las opiniones de los demás.

A pesar de que estas personas demuestran tener un discurso totalmente lúcido, puede parecer que perciben algunos aspectos de la realidad de forma distorsionada; ya que si observamos con más atención vemos que, aunque sus explicaciones parten de una base real, cuando menos verosímil, las conclusiones a que llegan no parecen coincidir con la realidad. También podemos comprobar que en aquellos puntos o temas en los que su visión está distorsionada es muy difícil rebatirles.

Habitualmente son personas que las podríamos calificar de razonables y lógicas, con buena habilidad verbal, elocuentes y capaces de convencer con los argumentos. Suelen exponer la idea que muestra su distorsión con mucha coherencia y de forma muy sólida.

La conspiranoia

En los casos más extremos podemos encontrarnos con los que denominamos conspiranoicos. Estas personas tienen una convicción obsesiva sobre determinados temas o acontecimientos de relevancia que atribuyen al resultado de la conspiración de algún grupo de poder.

El pensamiento conspiranoico es un modelo de interpretación de la realidad que se caracteriza por atribuir a un grupo de personas la voluntad de producir un acontecimiento o serie de acontecimientos con la intención de lograr sus objetivos.

Este tipo de pensamiento tiende a identificar cualquier hecho como una confirmación irrefutable de la teoría a que hace referencia. Además, gran parte de sus postulados son indemostrables.

Quién cree en algún tipo de teoría conspiranoica también tiende a creer en otras teorías conspiranoicas. De hecho, esta característica sugiere que este tipo de pensamiento puede estar asociado a algún rasgo de la personalidad que podría predisponer a adoptar este tipo de explicaciones de la realidad.

Mientras que la mayoría, conforme vamos adquiriendo nuevos conocimientos y experiencias, moderamos nuestras convicciones y creencias para adaptarnos mejor a la realidad, la persona conspiranoica va incluyendo estos conocimientos y experiencias a una idea previa. Piensa que nada sucede al azar, que todo está conectado, y así va construyendo los argumentos que sustentan su verdad absoluta.

Argumentos que suelen ser muy coherentes, lógicos y muy sistematizados, incluso aportando pruebas y datos, haciendo que en principio parezcan irrefutables. Pero al mismo tiempo, si nos fijamos mejor, podemos ver que contienen elementos claramente interpretativos de la realidad que buscan confirmar constantemente su teoría distorsionada.

Estas personas, sin saberlo, practican el sesgo de confirmación, que es el que se produce cuando se prioriza toda la información que puede reforzar nuestro sistema de creencias y no se tienen en cuenta las que podrían cuestionarla.

También muestran una tendencia a querer convencer a todo el mundo de que se encuentran equivocados y que tienen que empezar a creer en la verdad absoluta que ellos plantean. Y lo hacen utilizando siempre los mismos argumentos aparentemente irrefutables y sin fisuras.

Parece que se esfuercen en negar la interpretación de la realidad que hace la mayoría, a la vez que parece como si necesitaran que más personas piensen igual que ellos. Es por eso que focalizan sus relaciones sociales al círculo de personas que piensan como ellos, formando colectivos donde relacionarse y sentirse más acompañados en sus creencias.

Los medios modernos de acceso a la información a través de internet, a menudo mediante las redes sociales, facilitan que actualmente las teorías conspiranoicas se difundan con mucha facilidad y hayan crecido exponencialmente en los últimos años. Ahora es mucho más fácil encontrar ideas que hablen de conspiraciones, explicaciones que la justifiquen y también otras personas que piensan igual.

Con las redes social se produce el fenómeno llamado espejismo de la mayoría. Se puede tener la falsa sensación que hay mucha más gente que piensa igual que nosotros, puesto que las interacciones que se hacen con otras personas suelen llevar a personas que piensan igual.

No es extraño que después de un tiempo algunas de estas personas puedan radicalizarse, adoptando una postura cada vez más radical y rígida. Con el continuado efecto del sesgo de confirmación se va profundizando más y más en una disociación cognitiva como una forma más desconectada de ver la realidad. Cuando esto pasa, es difícil que la persona pueda salir por sí mismo, puesto que todo el que se le explique contrario a sus creencias formará parte de la conspiración.

Sergi Palma

Psicólogo Col. Núm. 10621

EL BÁLSAMO DE LA MEDITACIÓN

Hace tiempo que Rita intenta conseguir el hábito de la meditación. Encontrar un espacio de silencio. De conexión con las sensaciones del cuerpo. Quiere darse cuenta de los pensamientos que la dominan, que se repiten día a día. Quiere tranquilizar el ruido interior y exterior. Está cansada de encontrarse en situaciones similares, sintiendo lo mismo. En algunos aspectos quiere comenzar a hacer cosas diferentes y a sentir diferente. Es pregunta que si no se dedica un rato al dia de tranquilidad y conexión con su mundo interior: ¿Qué cosas prioriza en su vida? ¿Dónde y cómo cuida su espacio interior…? Siente que cuando lo hace, le sienta bien, alguna cosa, por pequeña que sea, cambia… un poco más de energía, un poco más de calma, darse cuenta de como está de tensa… de un dolor o bien de un sentimiento escondido bajo un día tan movido. De todas partes le llegan mensajes de los beneficios de la meditación. ¿Será una señal? 

Una buena manera de cuidar nuestra salud mental y emocional es la psicoterapia. En el espacio terapéutico se crea un ambiente seguro y una relación con el psicólogo que nos permite mirar nuestro mundo interior con amor. Acompañados al abrir un camino para saber quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos… entiéndanos mejor. Nombrar nuestras emociones, nuestras relaciones, satisfacciones y dificultades. Desatar bloqueos, dejar de repetir patrones dañinos, hacer cambios hacia una vida más coherente con nuestros valores y necesidades. Y un buen complemento a este camino de conocimiento y evolución es la meditación.

Con la situación actual de pandemia donde la salud mental se ve afectada (estrés, duelo, duelo latente o retrasado, ansiedad, depresión…) quizás muchas de vosotras, muchos de vosotros se han encontrado con la necesidad de encontrar un espacio para sí mismos, más que nunca. Es importante encontrar los propios bálsamos.

Resumiré cómo funciona nuestra mente y cómo la meditación puede colaborar en un mayor bienestar con nosotros mismos. Me he centrado en el modelo explicado por Joe Dispenza, bioquímico, neurocientífico y doctor en quiropráctica.

Podemos dividir la mente en tres partes: la mente consciente, la mente analítica y la mente subconsciente. La mente analítica estaría en el medio, dividiendo a los otros dos.

Cuando venimos al mundo y hasta los 6 años no tenemos capacidad analítica (mente analítica) y toda la información que recibimos del exterior llega al subconsciente sin ser «procesada», no pasa por ningún filtro. Es por eso por lo que mensajes como «los niños no lloran» o, «nena, deja de llorar que eres mayor» pueden llegar a interiorizarse profundamente y nos encontramos con adultos con dificultad por llorar, el llanto que alivia, tan saludable.

En esta primera etapa de la vida somos muy sugerentes y todos aquellos mensajes que nos lleguen, verbales y no verbales pasarán a formar parte de nuestro mundo subconsciente. 

En esta mente subconsciente, se formarán creencias, que se traducen en comportamientos y hábitos. Todo esto creará nuestra personalidad y nuestra forma de estar en el mundo y sentir.

Entre los 6 y los 9 años, se da la formación de la mente analítica. Se divide el cerebro en dos: mente subconsciente y consciente. La mente analítica es la que se encarga de:

  • sopesar el pasado vs. al futuro
  • lo correcto vs. incorrecto
  • conocido vs. desconocido
  • nos permite aprender cosas nuevas
  • tomar decisiones importantes.

La mente consciente es responsable de la lógica, el razonamiento, la fe, la voluntad y la creatividad. 

La meditación tiene como objetivo ir más allá de la mente analítica y profundizar en el mundo subconsciente y reprogramarlo, llenarlo de nuevas creencias, pensamientos. Podemos hacerlo si dejamos de analizar y nos volvemos sugerentes, creemos sin analizar. Creemos que podemos cambiar, sin más. La mente analítica puede ser más o menos gruesa, dependiendo de la trayectoria de cada persona. Nos supondrá un esfuerzo para superarlo, y podemos intentarlo.

Según Dispenza, nuestra mente subconsciente nos domina en un 95%, mientras que solo el 5% de nuestra mente trabaja conscientemente. Por eso, por mucho que queramos ser positivos y aplicar mensajes positivos no es suficiente, porque detrás del mensaje consciente de ser positivo está el subconsciente que decide la emoción basada en nuestra forma general de funcionar.

El estrés, un fenómeno que compromete nuestro bienestar psicológico y físico, hace que estemos funcionando de una manera demasiado analítica: esto produce emociones perturbadoras, pensamos tan centrados en el pasado que nuestro estado mental se excita demasiado y nos alejamos de la calma y el cambio. Actualmente encontramos muchas situaciones y personas con síntomas de estrés, y la pandemia ha despertado mucho este estado. Tenemos que cuidarlo, vivir estresado no es saludable. Con la meditación podemos ir más allá de nuestra mente analítica y calmar el cuerpo y la mente. Entender cómo lo lograremos puede ayudarnos a mantener la práctica.

Si tenemos los mismos pensamientos, tomaremos las mismas decisiones, lo que nos llevará a los mismos comportamientos, a las mismas experiencias y, por lo tanto, a las mismas emociones. Al mismo tiempo nuestro cuerpo generará la misma bioquímica, activará los mismos canales hormonales y nuestra expresión genética será la misma.

Según Joe Dispenza, con la práctica continua de la meditación podemos entrar en nuestro mundo subconsciente y crear nuevos pensamientos, nuevas creencias, nuevos hábitos, y por lo tanto nuevas emociones, nuevos comportamientos y nuevas experiencias.

El cambio es difícil, tenemos que querer y decidir poner nuestra energía en la creación de un nuevo espacio interno. ¿Sabías que tus pensamientos de hoy son muy similares a los del día anterior? Si has practicado algún tipo de actividad meditativa, o si te fijas cuando te despiertas, seguramente podrás hacerte consciente de que piensas cosas similares, día tras día.

Es parte de tu identidad, de tu personalidad, de tu mente analítica. Piensas según tu pasado y con eso tu futuro será el mismo, con las mismas experiencias y emociones. 

El reto de la meditación es permanecer en el PRESENTE. Pasar de lo conocido a lo desconocido. En el presente hay vacío y también una muerte química, neurológica y genética. A partir de este vacío podemos crear nuevas formas de pensar, hacer y sentir.

Al principio necesitaremos invertir más energía, hay resistencias: del cuerpo (dolor, molestias…), del entorno (todo lo que tengo que hacer) y del tiempo. Y cada vez que podamos dejar que todo esto suceda y volver al PRESENTE, será una victoria hacia una nueva forma de estar en el aquí y ahora, más conectados y conectadas coherentemente con el cuerpo y el alma.

¡Te invito a probar esta práctica milenaria y observar lo que te pasa y si te trae beneficios!

¿ES EFECTIVA LA PSICOTERAPIA #ONLINE?

¿Puede la psicoterapia online realmente beneficiarme? ¿Es la psicoterapia presencial igual de efectiva? ¿Puede haber una comunicación auténtica si está la pantalla del ordenador? Estas son algunas de las preguntas que Carina plantea hoy cuando su hermano le ha recomendado pedir ayuda profesional porque está muy ansiosa tras quedarse sin trabajo como consecuencia de la actual crisis sanitaria. Tiene problemas de insomnio, un nudo en el estómago que le dificulta respirar y una mente que no puede dejar de preocuparse por la incertidumbre del futuro que le espera a partir de ahora.

Estas preguntas que plantea Carina son comprensibles porque el 100% de los servicios de psicoterapia han dejado de ser presenciales desde hace dos meses y se han trasladado a la modalidad online a través de Skype o Zoom. Aunque las sesiones presenciales están permitidas a partir del lunes 4 de mayo, no se siente cómoda saliendo de casa para ir a un centro de psicología debido a los riesgos de contagio que esto conlleva. Acaba de llamar a nuestro centro para solicitar más información sobre psicoterapia en línea, ya que le ha recomendado su hermano. En este artículo, detallo las respuestas a tus dudas:

La psicoterapia online permite gestionar la carga emocional, la soledad, los síntomas de ansiedad y/o depresión, las adicciones, la pérdida de un ser querido y los conflictos relacionales, entre otros, antes o después del confinamiento, potenciando la resiliencia de cada individuo.

  • ¿Es la psicoterapia online igual de efectiva?
  • Tiene la misma eficacia que la psicoterapia presencial dando el mismo protagonismo a la relación psicoterapéutica entre psicoterapeuta y paciente. Aunque no estemos en el mismo espacio, la información verbal y no verbal sigue presente porque, actualmente, las videollamadas nos permiten capturar casi todo lo que sucede frente a la pantalla de la tableta o del ordenador. Es posible aplicar cualquier técnica psicológica a través de la conexión digital introduciendo algún cambio en su metodología. Hacerlo en el entorno del propio hogar ofrece un espacio de seguridad e intimidad, excepto para aquellas personas que no se sientan protegidas actualmente en su domicilio y que sería recomendable realizarlo de forma presencial.
  • ¿Se mantiene la confidencialidad?
  • La psicoterapia online garantiza la confidencialidad y la protección de datos utilizando sistemas seguros que aseguran que la información no se filtra digitalmente. Continuamos protegiendo los datos personales mediante la firma del documento de protección de datos de nuestro centro y que enviamos por correo electrónico después de la primera entrevista.
  • ¿Cuáles son las ventajas de la psicoterapia en línea?
  • Una de las ventajas que ofrece la psicoterapia online es disponer de algún tiempo antes y después de la sesión que permita a la persona integrar las reflexiones, reflexiones y observaciones sin la prisa que supone el viaje al centro y las obligaciones diarias que le siguen. Una de las propuestas es tener a mano un diario de psicoterapia recogiendo los aprendizajes adquiridos e incluso hay personas que lo hacen durante la sesión para dejar huella en su crecimiento personal. Además, la psicoterapia online nos permite conectar con profesionales que viven fuera de nuestro territorio eligiendo el catalán o el castellano como lengua de preferencia a la hora de comunicarnos. La modalidad virtual rompe los límites geográficos acercándose a posibilidades que, hasta ahora, no estaban contempladas en las sesiones presenciales. Otra ventaja es que le permite compartir fácilmente recursos digitales a través del chat de la videollamada.
  • ¿Cuál es el mejor momento para hacerlo?
  • Ofrece horarios más flexibles en nuestra agenda para disponer del tiempo y espacio necesario para llevar a cabo adecuadamente la sesión online. Es importante hacer la sesión en un espacio en el hogar donde puedas estar solo y pedir que no te moleste durante la próxima hora. En caso de vivir en pareja y/o con niños, se puede aprovechar cualquiera de las franjas horarias donde se permite salir al aire libre para tener la privacidad suficiente para llevar a cabo la sesión.
  • ¿Cuándo se reanudarán las sesiones presenciales con normalidad?
  • Hay personas que han optado por suspender el proceso terapéutico hasta que vuelva la normalidad, el problema es que la normalidad esperada y deseada tardará en ser como entendíamos hasta ahora. Ofrecer una sesión de psicoterapia a 2 metros de distancia, llevar mascarilla y usar guantes sin posibilidad de contacto físico al abrir la puerta o cuando surge una emoción muy intensa, no es un escenario fácil de gestionar en el que las dos personas se sientan cómodas. Para aquellas personas que estén más grabes, que tienen problemas para llevar a cabo las sesiones online por las limitaciones en la convivencia familiar o por imposibilidad a nivel tecnológico, la sesión presencial siempre será la mejor opción. Poco a poco se reanudarán las sesiones de psicoterapia presencial en nuestro centro tomando todas las medidas de seguridad y protección necesarias para garantizar la salud de nuestros pacientes.

Si un tratamiento psicoterapéutico funciona presencialmente, también funciona virtualmente manteniendo su eficacia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada cinco personas sufrirá una enfermedad mental, el doble que en circunstancias normales. Si tomamos como referencia lo ocurrido en la última crisis económica de 2009, la depresión creció un 18%, un 8% de ansiedad y un 5% de trastornos por abuso de alcohol, según un estudio de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). Por esto, no atrasar el momento de pedir ayuda profesional es un elemento clave para reducir el impacto en la salud mental.

La intervención temprana es siempre la mejor decisión que Carina puede tomar en este momento, reduciendo la duración y los costes del tratamiento psicoterapéutico.

Carina le agradeció toda la información que le he proporcionado por teléfono e incluso aprecia mucho que el trabajo que hacemos se pueda hacer virtualmente en estos tiempos difíciles para ella. Antes de colgar la llamada, decidió que quiere intentarlo esta semana haciendo una primera visita. Una vez que lo haya vivido en primera persona, será más consciente de sus prejuicios y sospecha que muchas de estas dudas están más relacionadas con su miedo a pedir ayuda que con las barreras de la tecnología «siempre creo que puedo con todo y me cuesta aceptar esta sensación de impotencia«. Se sintió cómoda durante la llamada y se despidió más tranquila. 

Puede contactar con nosotros al hola@quantumpsicologia.com o llamando al 93.414.38.95. Para solicitar una primera visita con uno de nuestros profesionales del Centro Quantum. Ahora más que nunca #EstamosContigo

Daniel Borrell Giró, psicólogo sanitario, psicoterapeuta y formador del Centre Quantum danielborrell@quantumpsicologia.com

Instagram @danielborrellgiro

SABER DECIR ADIÓS

Perder a un ser querido es una situación que nos conecta con la tristeza como emoción primaria. También aparece cuando una pareja se separa, un cambio de residencia, el despido de un trabajo, el cierre de un negocio que no ha funcionado, la emancipación de los hijos, la salud perdida por la edad o el dolor, una amistad que se ha ido a vivir a otra ciudad, un aborto o una primera cita con la que no ha habido conexión a pesar de dos semanas hablando con el teléfono móvil. Todas estas experiencias comparten el denominador común de perder algo que se siente valioso.

“Si no quieres vivir un duelo, no establezcas relaciones” – Eric Fromm

La tristeza se asocia con una situación de pérdida. Cuando una persona pierde algo de valor, siente tristeza y esa emoción necesita ser escuchada. El consuelo es una forma de dar permiso a la expresión de tristeza. Sentir que alguien está cerca de ti, presente y de manera comprensiva es una forma de respetar lo que la tristeza te pide que hagas. Una de las consecuencias de no preparar un duelo es sufrir un duelo crónico que no llega a una conclusión satisfactoria o un duelo enmascarado a través de síntomas psicosomáticos que no es relacionan con la perdida. Algunas personas se sienten tan abrumadas por la pérdida que recurren a conductas de desadaptación como las adicciones al alcohol o al trabajo, los ataques de ansiedad o las conductas fóbicas.

En el caso de que exista una dificultad para manejar la emoción de la tristeza, ya sea por obstáculos para la conexión o por una reacción muy intensa en otras situaciones, es probable que la dinámica interna de esta persona sea la de no aceptar separaciones como parte de la naturaleza humana. Por eso, es interesante tomar conciencia de cómo me relaciono con la tristeza. Te sugiero que reflexiones sobre estas preguntas que se refieren al grado de conexión que experimentas con la emoción de la tristeza:

  • ¿Me permito momentos de tranquilidad estar solo?
  • ¿Me resisto a los cambios cuando aparecen?
  • ¿Le das la misma importancia a saludar que a decir adiós?
  • ¿Me despido de una persona que sé que no volveré a ver?
  • ¡Me siento más cómoda/o diciendo Hasta pronto que Adiós?
  • ¿Pospongo lo que tengo que hacer para no quedarme sin nada que hacer?
  • ¿Termino lo que empiezo o lo dejo a mitad de camino?
  • ¿Cuál es el sentido de las pérdidas experimentadas?
  • ¿Me doy permiso para llorar si lo necesito?
  • ¿Me enojo conmigo mismo cuando me siento triste?
  • ¿Necesito cambiar el tema cuando alguien está expresando tristeza?

Como comenta Alba Payas (2010), las respuestas de afrontamiento que cada persona tiene son intentos hemostáticos de manejar el dolor emocional y protegerse de la fragmentación. Por ello, hay que respetar las necesidades que cada persona tiene ya sea hablar de ello constantemente, trabajar duro, no mover ningún objeto relacionado con la pérdida durante un tiempo o incluso hablar con las cenizas. Desde la compasión, cabe recordar que cada persona hace lo que puede porque son reacciones naturales y comprensibles ante el dolor.

Desde el Mindfulness, buscamos tomar conciencia de lo que estoy sintiendo en las diferentes fases del duelo dando la bienvenida a la ira, la culpa, la tristeza, el miedo, la alegría, la soledad o la confusión. La práctica del Mindfulness es la herramienta que permite observar las emociones y su regulación. También nos permite observar las creencias y pensamientos que aparecen, el significado de la pérdida, los conflictos que quedan sin resolver por la pérdida y la naturaleza de aferrarse.

El duelo a través del Mindfulness implica identificar qué emoción estoy sintiendo y aceptarla sin juicio ni crítica, sin esperar a que sea diferente de lo que es y sin escapar de ella, aunque pueda resultar doloroso conectarse.

La investigación realizada confirma que este tipo de prácticas proporcionan:

  • Mayor conciencia de la muerte y la impermanencia
  • Claridad mental y equilibrio interior
  • Disminución de los estados mentales negativos
  • Liberación de pensamientos y emociones que generan sufrimiento
  • Mayor discriminación de uno mismo y del medio ambiente

La práctica del Mindfulness en un proceso de elaboración del duelo que acompaña a la persona en su forma de cicatrizar la herida integrando toda la red de sentimientos y emociones que surgen a lo largo de las diferentes etapas que tienen que pasar por su resolución. Permite a la persona vivirlo tal y como es respetando sus necesidades y sus mecanismos de defensa. Observar, atravesar, fluir, autoconocerse, aceptar, conectar con la autocompasión, perdonar y perdonarse e integrar son algunas de los mecanismos que facilitan una sana integración de la perdida en la vida de la persona. Además, es importante ser plenamente consciente de las sensaciones corporales porque permite la conexión entre el hemisferio izquierdo y el derecho del cerebro con el propio cuerpo.

Daniel Borrell Giró, psicólogo sanitario y colegiado núm. 12.866

VACACIONES: ¿DESCONECTAR O CONECTAR?

Ahora que estamos en verano, cuando llegan las vacaciones, solemos decir: ¡qué ganas de desconectar! El lenguaje tecnológico vuelve a estar presente y podemos preguntarnos: ¿de qué queremos desconectar? ¿Qué significa conectarse o desconectarse? ¿Estamos cansados de nuestra vida cotidiana? ¿Con qué nos conectamos?

La temática puede suponer un reto: reflexionar sobre nuestra relación con la red social hacia la virtual. Cuánto tiempo paso al día conectada o conectado a mi teléfono móvil, Facebook, Instagram, Whatsapp, y cuánto en silencio, observando la casa, mi ciudad, la gente que amo, el proyecto que me apasiona…

Porque lo que realmente nos hace felices es el contacto conmigo mismo, con personas importantes y con el entorno.

La antropóloga Amber Case esta especializa en el efecto de las tecnologías en las personas y comenta cómo por la mañana muchas personas miran primero sus teléfonos móviles que a su pareja o a la persona con la que vivan. Y como se está substituyendo la red social por la virtual, se está dando lugar a la falta o dificultad de reflexión y la dificultad de estar presente.

Y veo las redes virtuales, las nuevas tecnologías, como un enemigo peligroso de la soledad alegre. La buena soledad que nos permite conocernos, crecer, darnos espacio para pensar, sentir, actuar conscientemente. ¡¡Porque con tanto estímulo tecnológico es muy difícil conectar con el interior!!

Me entristece ver a adolescentes pegados a sus teléfonos, quemando su potencial creativo, retrasando su desarrollo y avanzando hacia el mundo adulto, perdiéndose en un momento tan complejo y rico de experiencias interiores y exteriores. Sin olvidar que hacer un buen uso de las nuevas tecnologías tiene sus aportaciones, es necesario limitar y limitarse en su uso. Los límites en la adolescencia vuelven a ser fundamentales.

Porque es fácil convertir los teléfonos móviles (llenos de distracciones) en un aliado contra la incertidumbre, la ansiedad, la duda, la soledad, la curiosidad y la creatividad. Es más fácil distraerse viendo pasar imágenes de la vida, instantáneas de la vida de los demás, perder el tiempo buscando la mejor foto de perfil, para sentir que estás muy guapa/o de alguien que quizás no hayas visto durante años y al que saludaste por «whatsapp» la última vez.

Las relaciones se enfrían entre tantas redes virtuales donde la siguiente está lejos y lejos quizás más lejos. Dicen que hay un hilo imaginario que nos conecta con las personas que amamos y nos aman: ¡cuidemos de que no se rompa con tanta interferencia tecnológica!

¡¡Te invito a pasar parte del verano pensando en tu conexión-desconexión!!

¡¡¡Felices vacaciones!!!

¿TIENES PROBLEMAS DE ANSIEDAD?

María se ha despertado esta semana una hora antes de que suene su despertador del móvil y ya no puede conciliar el sueño sin saber por qué. Naiala ahora baila swing los miércoles en su casal del pueblo gracias a un regalo de cumpleaños, pero comienza a sudar y experimenta una sensación de asfixia cada vez más intensa cuando le toca de pareja un niño que le gusta. Sarah ha sido diagnosticada con un segundo tumor en el pecho y se siente ansiosa cuando piensa que tiene que decírselo a su padre, ya que su madre murió de cáncer hace dos años. Enrique ha llegado a la consulta porque se encuentra de baja laboral por un ataque de ansiedad cuando se acercaba a pronunciar un discurso en inglés en el Mobile Congress del pasado martes.

María, Naiala, Sarah y Enrique han acudido a la consulta porque tienen síntomas de uno de los trastornos más prevalentes en nuestra sociedad actual, están sufriendo síntomas de ansiedad. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de ansiedad? La ansiedad humana es muy amplia y va desde las reacciones normales de miedo que ayudan a evitar un peligro claro y presente hasta el pánico incontrolable y la evitación inapropiada de personas, lugares y cosas en un esfuerzo por sentirse a salvo de todo mal. La sensación de miedo agudo y ansiedad de leve a moderada es omnipresente en la condición humana. Esto significa que un cierto nivel de ansiedad es bueno y necesario, como por ejemplo al hablar en público, hacer un examen o cuando hay una primera cita con una persona desconocida, otro aspecto es la intensidad de esta ansiedad que puede paralizar los mecanismos cognitivos, psicofisiológicos y emocionales. Sin embargo, cuando la ansiedad es injustificada, excesiva y persistente, o cuando interfiere en el día a día, se puede categorizar como un trastorno.

Los trastornos de ansiedad se suelen conceptualizar como miedo al miedo que produce altos niveles de angustia subjetiva, manifestación de síntomas somáticos y alteración de la vida cotidiana.

La preocupación se ha descrito como una activación persistente de la representación cognitiva de un/a mismo/a de la ansiedad, incluyendo pensamientos inquietantes, historias o imágenes de un posible peligro o amenaza. Cuando la amenaza excede la capacidad del individuo para escapar o lidiar con ella, puede ocurrir inmovilidad comportamental o hipervigilancia cognitiva, en un intento de dañar pasivamente el daño. Es como si un sistema de alarma para el hogar se activara con frecuencia a pesar de que no hubiera signos reales de intento de robo. Cada vez más estudios en humanos y animales indican que la activación repetida, exagerada o prolongada de la fisiología del estrés, además de la recuperación tardía de las respuestas biológicas en situaciones de estrés, puede contribuir al fracaso prematuro de los sistemas de órganos que pueden aumentar la susceptibilidad a enfermedades afectando directamente a la salud.

Cuando una persona tiene la atención centrada en los aspectos negativos de su propia experiencia, se siente preocupada por una posible desgracia futura o distorsiona la magnitud de un problema real a través de la catastrofización, es probable que esté sufriendo de problemas de ansiedad, ya que, en estas situaciones, la amenaza tiende a interpretarse de una manera no ajustada en ausencia de peligro real. 

Mientras que la percepción del miedo y la ansiedad se produce en el cerebro, la respuesta también se experimenta en el cuerpo.

La inducción del miedo y otras formas de efectividad negativa estimulan una amplia activación simpática que se origina en las rutas de la corteza cerebral y las estructuras subcorticales y que desciende a través del tronco encefálico, la médula espinal y los nervios simpáticos periféricos a los órganos de todo el cuerpo. Esto se traduce en síntomas somáticos como tensión muscular dolorosa, aceleración del pulso, presión arterial alta, arritmia cardíaca, dificultad para respirar y trastornos gastrointestinales. Dado que estas sensaciones internas son desagradables, la mente tiende a distraer la atención tratando de prevenir la ansiedad evitando personas, lugares, objetos, animales, etc.

Por eso, las prácticas de Mindfulness ofrecen una orientación donde la ansiedad es observada, se permite y se responde deliberadamente con franqueza, curiosidad y aceptación en lugar de evitarlo, ya que refuerza aún más el patrón angiogénico. Practicar Mindfulness aumenta la tolerancia a la ansiedad, interrumpiendo la evitación habitual y mejorando la autorregulación adaptativa y el funcionamiento saludable del cuerpo y la mente. Si quieres entrenar tu capacidad mindful, te recomiendo que entres en nuestro Canal de Youtube donde encontrarás prácticas enfocadas a la respiración, sensaciones corporales y emociones.

 

Daniel Borrell, psicólogo colegiado núm. 12.866

¿TE CAES BIEN?

Imagínate la escena en la que quedas para cenar con alguien muy especial para ti. Visualiza cómo reaccionarías si la persona con la que te encuentras tiene tu misma apariencia física, tiene los mismos gustos al vestirse, la misma mirada, una sonrisa similar y gesticula de la misma manera que tú. Imagínate que estás delante de una persona que se dice de la misma manera que tú, tiene la misma profesión y que siente, piensa y actúa de una manera muy similar a la tuya. Ponte en la situación de estar con una persona que es como tú, ¿cómo te sentirías? ¿Qué sensaciones te llegarían? En muchas ocasiones, determinamos lamentablemente si una persona de nuestro entorno nos cae bien o mal; pero…

¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? ¿Te gustas?

Esta pregunta nos conecta rápidamente con el grado de autoestima, ya que no es cierto que haya personas que no tengan autoestima. Todos/as tenemos autoestima, pero eso no significa que el nivel de autoestima sea el mismo para todos.  La autoestima es una pieza básica y central en el desarrollo óptimo de cualquier persona y, durante la adolescencia, puede ser una pieza difícil y, al mismo tiempo, esencial para encajar. Si tuviéramos que buscar una definición correcta, la autoestima no se trata solo en identificar nuestras propias cualidades positivas y negativas.

Una buena definición de autoestima es la aceptación de uno mismo

Para alcanzar la aceptación, es necesario seguir un camino que consta de tres elementos para lograr una buena autoestima:

  1. El autoconocimiento o, también conocido como autoconcepto, consiste en las percepciones, sentimientos, atribuciones e imágenes concernientes al propio individuo. El primer paso es conocerse porque, en muchas ocasiones, hay adolescentes que se juzgan a sí mismos sin saber realmente cómo son. Y eso no pasa solo en la adolescencia… Este autoconocimiento se basa en las relaciones con los demás y proviene de influencias con el entorno. La identidad del adolescente se modifica significativamente por los cambios físicos y psicológicos de la pubertad. Aquí os dejamos con este cortometraje de animación titulado ORMIE que explica todas las opciones que se plantean para lograr su reto.

2. La autovaloración es la valoración de las propias capacidades y logros, es decir, el valor que se da a lo que es propio. En esta segunda parte del camino aparecen elementos subjetivos donde una persona es capaz de ver más atributos positivos que negativos, más negativos que positivos o de forma equilibrada. El problema puede aparecer cuando una persona adolescente ve más de los aspectos negativos en lugar de los aspectos positivos. La crítica interna de la personalidad ayuda a distorsionar el propio autoconcepto, haciéndolo confuso, distorsionado y, sobre todo, poco objetivo. Por esta razón, la historia de El Buda de Oro nos recuerda que las personas podemos ocultar inconscientemente nuestro oro interior y el reto es precisamente sacarlo a la luz.

3. La autoaceptación es el tercer elemento del camino que muestra que se ha logrado una autovaloración saludable. Reconocer los propios errores, aceptar la crítica, disculparse o saber pedir son características de una persona que se acepta a sí misma. Cuando un adolescente no tiene un buen autoconcepto de sí mismo, tiene más dificultades para aceptarse a sí mismo y esto probablemente tendrá consecuencias en su entorno más cercano. En este vídeo basado en el cuento El cazo de Lorenzo (2010) escrito por Isabelle Carrier, aparece el personaje de Lorenzo que consigue integrar un aspecto de sí mismo que no ha sido capaz de aceptar hasta que una persona le ha dado una mano.

Aprovecho para desearte un camino hacia una buena autoestima llena de retos, obstáculos, oportunidades y dificultades con el objetivo de encontrar tu esencia y valorarte como algo único, especial e irrepetible lo que te hace la persona que eres.

Daniel Borrell Giró, psicólogo col. No. 12.866, terapeuta sexual y de pareja

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